La actriz vivió una infancia muy familiar y llena de imaginación, marcada por la enfermedad de su padre, que sufrió varios infartos desde que ella era muy pequeña.
Leonor Watling vuelve volvió anoche a la televisión para visitar 'El Hormiguero' (Antena 3), donde presentó, junto a su compañera de reparto, Lucía Caraballo, su nueva película, 'La maleta'. La actriz y cantante, casada con el cantante Jorge Drexler y madre de dos hijos, triunfa sobre los escenarios y en la gran pantalla, pero la interpretación llegó a ella por casualidad. Así lo contó en el programa 'Por el principio', de Cadena SER, en el que Watling echó la vista atrás y recordó su peculiar infancia, con una madre británica y un padre español, la enfermedad y posterior muerte de su progenitor, la relación con sus hermanos y el nombre que pocos conocen: Elizabeth. "Jugábamos mucho en casa porque también es verdad que éramos raritas", cuenta la actriz.
Ser hija de una mujer británica y un hombre español hizo que la infancia de Leonor Watling transcurriera entre dos mundos. La actriz recuerda que, cuando era pequeña, aquella mezcla le parecía mucho menos habitual que ahora. "Siento que ahora estamos todos más globalizados y me parece que es mucho más normal. Mi sensación cuando era pequeña es que era muy raro", cuenta. Y las diferencias se notaban incluso en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Cuando alguien viajaba a Inglaterra y regresaba con productos de allí, para los niños era todo un acontecimiento. "No podías comprar los mismos caramelos, la ropa era distinta, la comida era distinta, las mermeladas eran distintas", recuerda.
La actriz explicó que durante muchos años, su madre le hablaba en inglés y ella le respondía en español. "En casa mi madre hablaba inglés y mi padre traducía. Yo no hablaba, era muy gracioso porque mi madre hablaba inglés y yo le contestaba en español hasta que cumplí como 16 años, una cosa así, que de repente me puse a hablar en inglés", confesó.
Leonor pasó su infancia entre su casa en Madrid y la vivienda familiar en Sepúlveda (Segovia). La actriz recuerda que las visitas eran constantes. "Mi casa siempre estaba llena de gente y también a mi padre le gustaba mucho ser anfitrión", explica. Aquella casa de campo fue el punto de encuentro de familiares y de amigos, un lugar en el que la actriz conserva algunos de sus recuerdos más especiales.
El recuerdo de Leonor Watling de su padre
Cuando habla de su padre, Leonor lo hace con enorme cariño. Lo recuerda como un hombre muy intelectual, al que le encantaba leer y conversar, pero también como alguien que disfrutaba de las tareas manuales. "Era maravilloso, era muy divertido, muy intelectual, leía mucho, sabía muchísimo. Yo lo que recuerdo mucho es estar sentada escuchándole hablar con sus amigos de historia y de cosas que yo no entendía, que me parecían superfascinantes", cuenta.
La actriz era la pequeña de los cuatro hermanos y reconoce que su relación con su padre, que falleció cuando ella tenía 18 años, fue diferente a la que tuvieron sus hermanos mayores. "Yo era la pequeña, entonces yo, mi relación con mi padre era más como con un abuelo", explica. Además, cuando ella nació, su padre sufrió su primer ataque al corazón. Después llegaron otros dos y varias operaciones. "Cuando yo nací, él tuvo su primer ataque al corazón, tuvo dos más y tuvo operaciones. Eso es una cosa que ya pone un tono en la familia, pone un color, que uno no se da cuenta porque se cría con eso, pero que está", recuerda.
Al ser la pequeña, Leonor también tuvo una relación especialmente cercana con sus hermanos. De hecho, cuenta que su hermano mayor asumió algunas de las funciones que normalmente correspondían a sus padres y su hermana, con la que se lleva 4 años, era su mejor compañera de juegos. "Jugábamos mucho en casa porque también es verdad que éramos raritas, nos disfrazábamos mucho. La casa de Sepúlveda, una casa muy antigua donde nadie nunca ha tirado nada y entonces había ropa, nos disfrazábamos, salíamos disfrazadas por el pueblo y nos insultaban. Mi insulto favorito era 'Vosotras, extranjeras de fuera'. Lo de 'extranjeras de fuera' es mi top de insulto. Pero nos trataban bastante mal. Entonces tendíamos a quedarnos dentro de casa. Teníamos como tres amigas del pueblo que venían y entonces estábamos ahí, jugábamos a los hoteles y a las cocinitas, a millones de cosas, teníamos mucha imaginación", contó Leonor en el podcast 'Por el principio'.
Leonor Watling durante muchos años prefirió su segundo nombre, Elizabeth
Hay otro detalle de su infancia que explica una parte muy personal de su identidad. Aunque todo el mundo la conoce como Leonor Watling, su nombre completo es Leonor Elizabeth Ceballos Watling. La actriz nació pocos meses antes de la muerte de Franco y explica que en aquel momento no podía registrarse como Santa Elizabeth. Su padre consiguió, sin embargo, que Elizabeth figurara como segundo nombre. "Mi padre consiguió convencer al del registro de que el segundo fuera Elizabeth, no sé cómo lo consiguió", comentó. Incluso, afirmó que, durante años, se sintió mucho más cómoda con ese segundo nombre. "Yo era muy chiquitita, era muy bajita y Leonor es como un nombre muy grande", explica. Por eso, durante buena parte de su vida, se identificó más con Eli.
"Yo creo que no me he llamado Leonor hasta los 27 años, no sé, hasta ser muy adulta, porque es un nombre como 'jo, que me iba muy grande'", explicó, confesando que a día de hoy se siente plenamente identificada con Leonor; reconoce que aquella pequeña Eli sigue formando parte de ella: "Hay una parte de mí que sigue siendo Eli y mide 1,30".
Magdalena Piñero
