Jueves, 01 Octubre 2026

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Algunas salidas de la Virgen de la Peña en el siglo XIX

A Margarita González Cristóbal Hermana Mayor de la Cofradía de La Virgen de la Peña.


En la Documentación Municipal del Archivo de Sepúlveda, hallamos numerosas noticias sobre el culto a la imagen de la Virgen de la Peña, incluidas las salidas del recinto de la iglesia para solicitar su intercesión o protección en una circunstancia excepcional. Según reflejan los documentos, las salidas de la Virgen de la Peña en el siglo XIX se producen por situaciones que afectan gravemente al pueblo: pestes, sequías, plagas o Reales Ordenes.
El hecho de que la Virgen de la Peña sea patrona, no solo de Sepúlveda, sino de toda la Comunidad de Villa y Tierra, hace que sus salidas estén condicionadas por disposiciones que atañen a la Cofradía, al Cabildo, al propio Ayuntamiento y a la Comunidad de Villa y Tierra.

1804. Peste. - La primera salida que se recoge sucede en 1804, motivada por la peste que asola el país. España1 estaba sumida, en ese momento, en una grave crisis política y social. Las malas cosechas, la carestía del trigo, las epidemias y una alta mortalidad, afectaron de manera especial a Castilla que llegó a perder, en algunas zonas, el 15% de su población.

La preocupación por el contagio era tanta, que el Ayuntamiento de Sepúlveda llegó a disponer, por indicación del médico Don Pedro Carretero, el imponer una carga en la testamentaria, de los que pudieran pagarla, de media fanega de cal viva para echar a los muertos, a fin de evitar los miasmas que expiden los cadáveres. Todos pusieron su fe en la Virgen de la Peña.

Incluso, desde la Corte se recurrió al amparo divino. Así, el 18 de septiembre de 1804, se lee en el Ayuntamiento una Real Orden en la que se ordena se hagan rogativas por la Salud Publica en todo el país. Para cumplir la orden, se acuerda pedir licencia al Señor Obispo para realizar una procesión con la Virgen de la Peña. Se crea una comisión para comunicar a los Ochaveros de la Comunidad, la Real Orden y la salida, pues cada Ochavo debía venir con sus Autoridades, Cruces y Pendones.

El 23 de septiembre, se comunica al Cabildo que prepare el traslado de la imagen en procesión. La costumbre era que la llevaran los clérigos, pero el Cabildo manifiesta que el corto número de clérigos, y la edad de muchos de ellos, impide que pueda realizarse la conducción de la imagen como era la costumbre. Ante este problema, se acuerda que la lleven los individuos de este Ayuntamiento, en unión de los clérigos que queden en disposición de hacerlo. Además, para completar el número de los que deben portar la imagen, se convida a las personas decentes del pueblo para que alternen con los individuos del Ayuntamiento y lleven el Palio y la efigie. Parece que esta norma para llevar la imagen queda establecida en ese momento y es la que se sigue en las procesiones siguientes desde esa fecha.

1808 Hambre. Esta salida recogida en el libro de Eulogio Horcajo: Historia y Piadosas Tradiciones de la Sagrada Imagen de la Srª Virgen María que con el Título de La Peña se venera en la Villa de Sepúlveda y su Tierra, no tiene reflejo en la Documentación Municipal.

1817 Sequía. En 1817, hubo una terrible sequía y, con gran preocupación, se comenta esta circunstancia en la reunión del Ayuntamiento con la Comunidad de Villa y Tierra. En presencia de los ochaveros correspondientes: Dionisio Sanz, Procurador, Ochavero de Cantalejo, José del Val, Procurador y Ochavero de la Sierra, Francisco Sanz, de Bercimuel y Ambrosio Alonso, de las Pedrizas. Se decide que, habiendo una gran sequía, y estando ya en ese momento (abril) muy adelantado el tiempo en que debía llover, se avecinan grandes daños para las gentes. Por ello se acuerda hacer una rogativa y acudir a la protección de María Santísima de la Peña, como Patrona de esta Villa y Tierra por medio de una rogativa para que Dios nuestro Señor por intercesión de esta Señora se digne favorecernos.

Se da aviso al Cabildo, advirtiéndole de que, en el primer y último día de la rogativa, debe haber sermón que será por cuenta de la Comunidad de Villa y Tierra. El primer día de la rogativa, debía salir en procesión desde su Iglesia, y dando una vuelta por la Plaza, ir hasta la Iglesia de Santiago y volver por el mismo camino a la Iglesia de San Justo. En el último día de la novena, se haría la misma procesión hasta dejar la imagen en su santuario.

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Virgen de la Peña con corona y rostrillo vistiendo el manto rojo de la Comunidad. Anónimo. Mitad del siglo XIX.

1823 Felicidad del reino y salvación de Sus Majestades y Altezas.La siguiente salida que figura en la Documentación Municipal, es de 27 de junio de 1823. Esta fecha es especialmente interesante, ya que es La Junta de Regencia del Reino (que se formó a la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis, para ayudar a Fernndo VII a recuperar el poder absoluto), quien solicita que se hagan rogativas por espacio de nueve días, en todos los pueblos, para implorar el auxilio en oraciones ardientes y fervorosas por la felicidad de la Patria y salvación de Sus Majestades y Altezas. El Ayuntamiento dispone que den principio las rogativas el treinta de junio, comisionando a Domingo de Córdoba Verde y Agustín Moreno, para avisar al Abad del Cabildo y al Vicario Eclesiástico.

Las Cofradías, con sus cruces, pendones e insignias, deben asistir, el día en que la imagen ha de salir por las calles.

1840 Fin de la Guerra y muerte de Balmaseda. El 11 de agosto de 1840, vuelve a reunirse el Ayuntamiento, (Constitucional, según se cita expresamente) con el laudable objeto de rendir la guerra fratricida que por espacio de siete años ha afligido a la Península. Seguimos el texto municipal porque explica, de forma inigualable, el motivo de la misma. Haber quedado ilesa (Sepúlveda) como por milagro de la ferocidad del monstruo más inhumano, bárbaro y sangriento, el Cabecilla Balmaseda quien ha hecho desaparecer de estas inmediaciones las famosas Villas de Roa y Nava de Roa (…), dejando en la orfandad infinidad de familias, sin asilo y sin hogar, debiendo su subsistencia a los pueblos limítrofes que, meditando su situación espantosa, les prodigan todo género de auxilio. Con esta explícita motivación, determina el Ayuntamiento que el día quince del actual mes (agosto) se celebre en la Parroquia de Santa María de la Peña, como patrona de la Villa y de su Tierra, una misa solemne a las diez de la mañana, a la que seguirá un “Te Deum” igualmente solemne. La Virgen fue llevada a la Parroquia de San Bartolome

1851 Alumbramiento de la Reina Isabel II. En 1851, según cita Eulogio Horcajo y consta en el Libro de las Comisarias, (que no hemos podido localizar), se pidió licencia al Ilustrísimo Sr Obispo Francisco de la Puente, para sacar la imagen en procesión. Horcajo indica desconocer el motivo, sin embargo, en las Actas Municipales, aparece que ese año se hicieron grandes fiestas, por el feliz alumbramiento de la reina, que dio a luz a la Infanta Isabel de Borbon, La Chata, por lo que todo indica que este fue el motivo.

1855 Cólera. La siguiente noticia, que aparece en la Documentación Municipal, es de 6 de agosto 1855. Ante el Ayuntamiento Constitucional, se presentaron D. Mateo González Quintanal y Don Antonio Bermejo, párrocos de Santa María y Santiago, a manifestar que habían dispuesto una novena a San Roque (abogado contra la peste) y Santa María a la vez que las rogativas públicas, mandadas por el Gobierno de Su Majestad, para implorar del todo poderoso nos libre del cruel azote del cólera y de tantos daños que está teniendo esta Nación. Esta novena comenzó el día 7 de agosto.

23 de agosto, se avisó al Sr. Obispo y sin participación de los Ochaveros ni Párrocos, se dispuso la salida. Ese día a las 5 de la tarde, salía de su santuario enlutada la soberana imagen. Al llegar a la Plaza Mayor, comenzó a llover de forma torrencial y resguardaron la imagen en el soportal de la derecha, que llaman “del señor cura”2 . Como la lluvia continuaba, se llevó la imagen a San Bartolomé, donde pernoctó recibiendo los rezos de los sepulvedanos.

Al día siguiente por la tarde, continúo la procesión por la Plaza Mayor y la de El Trigo. Al llegar al Arco de la Villa, apareció en hombros de los fieles la imagen de San Roque, que se incorporó a la procesión.

1866. Función religiosa por haber librado del cólera Sepulveda. La salida se produjo el 29 de abril y la Comunidad encargó un manto rojo que costó 12584 reales. Durante la procesión llovió, y para que el nuevo traje no se estropeara, se la cubrió con alguno de los antiguos. La procesión pasó por el itinerario habitual: Santa María, San Justo, la puerta del Azoque, la carretera de Santo Domingo, Cruz de San Lorenzo hasta la unión con el camino que sube al Hospital de La Santa Cruz. Nos cuenta asimismo que los vecinos de Santa Cruz en ese punto habían construido un arco triunfal del que salieron palomas y se dijeron versos al grito de ¡Viva la Virgen de la Peña! Pasaron luego por el Pozo de la Nieve, Hospital de Santa Cruz, hasta la Plaza Mayor, donde se cantó una Salve. Marchó después a la parroquia de Santiago y Trascastillo, a la parroquia de San Justo y finalmente a su santuario, donde entró a las nueve de la noche.

1868 Sequía. En esta fecha se produce una enorme sequía que se prolongó en los años 1869-70, según aparece en los libros de Historia de Castilla. Reunido el Ayuntamiento se acordó que, habiendo llegado al Consistorio numerosas peticiones de habitantes de Sepulveda y su Tierra, deseando se saqué en procesión a Nuestra Señora de la Peña, patrona de esta Comunidad de Villa y Tierra, para alcanzar con su intercesión la lluvia, pues se está haciendo precisa, tanto para la salud, como para los campos que se resienten con la constante sequía que se experimenta. Se decide el 26 de abril como fecha para la procesión. Parece que, al llegar a Santiago, la lluvia cayó con tal abundancia, que el manto morado de la Virgen se estropeó. Se guardó en la iglesia y los sepulvedanos, felices por la lluvia, decidieron hacerle otra novena en esa parroquia. Volvió a su santuario al domingo siguiente.

 

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Corona de la Virgen con rostrillo y halo. Plata sobredorada. Mitad del siglo XVIII.

1870 Sequía. En 1870, en la Documentación Municipal, encontramos otra petición. En esta ocasión, se recogen ampliamente los motivos que coinciden, casi exactamente con los de años anteriores: los labradores de esta villa, como de algunos Pueblos del Partido, venían haciendo solicitud sobre que se pusiese en novena y sacara en Procesión a nuestra patrona La Virgen de la Peña, para obtener con su mediación el agua que va siendo tan necesaria para los campos, con motivo de la gran sequía que se viene experimentando.

El Ayuntamiento aprobó esta petición por unanimidad y se notificó al señor Arcipreste solicitando que “según costumbre “se ponga en novena y saque en procesión, como se ha hecho en grandes calamidades.

1879 Sequía. Según cuenta Eulogio Horcajo se sacó el 29 de junio (Fecha poco adecuada para pedir lluvia, en plena cosecha) y llovió el 2 de julio y cayó por unos días. Es dudosa

1885 Cólera. Se solicitó licencia al Sr. Obispo, pero no fue concedida. 

1886 Gracias por el fin del cólera. El 26 de julio de 1886, se reúne el Ayuntamiento y la Comunidad de Villa y Tierra, con la idea de señalar las fechas en que van a tener lugar las ofrendas a Nuestra Señora de la Peña. Después de deliberar. Se decide que el 20 de agosto se ponga en solemne novena a Nuestra Señora de la Peña, que terminará el 28. Y que el primer día de este auto religioso se anuncie con un repique de campanas.

En el siglo XX se continuaron las salidas de la Virgen aunque no con tanta frecuencia.


[1] Carlos IV y su ministro Manuel Godoy, aliados con Francia, habían metido a España en una serie de guerras que resultaron una catástrofe para el país.

[2] Hasta no hace muchos años vivía allí el Párroco de San Bartolomé.

Artículo de María Antonia Antoranz Onrubia para El Adelantado de Segovia