Miércoles, 12 Agosto 2026

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Margarita González Cristóbal, pasión por los archivos

Artículo de Estrella Martín Francisco para la sección "Personas que cuentan".

Desde pequeña ha sentido auténtica devoción por la Historia y los documentos antiguos, también por su pueblo y por la Virgen de la Peña de cuya Hermandad es Hermana Mayor. En su trabajo, ha sido la primera mujer directora del Archivo del Palacio Real y Profesora de Paleografía y Diplomática. Cuenta con varias publicaciones y ha coordinado junto a Antonio Linage y Guillermo Herrero el libro “Sepúlveda en la Historia”.

Muy aficionada a la lectura, le hubiera gustado ser maestra, pero ni los padres ni los abuelos querían. Su padre, licenciado en Matemáticas e Historia, llegó a ser profesor adjunto en la cátedra de Historia Medieval. “Él me metió la afición y desde muy pequeña me ha gustado leer los documentos antiguos. Cuando empecé la carrera, yo ya sabía leer Paleografía. Tenía un catedrático que me decía que sabía leer mejor lo antiguo que lo moderno”. Todos los hermanos hicieron carrera universitaria. “Mi padre era un gran estudioso y su obsesión era que la mejor herencia que podía dejar a sus hijos era la preparación para que pudieran valerse solos”.

Estudias Historia. ¿Y luego?

Cuando terminé la carrera, lo tenía muy claro: quería hacer Archivos y me puse a estudiar. Me hicieron un contrato eventual en el Archivo Histórico Nacional, en la sección de microfilm que empezaba a hacerse. Fui la primera directora de ese centro. Luego, estuve en el Archivo Histórico de Cáceres y luego me vine al Archivo Histórico del Palacio Real, que no solo era el Palacio Real de Madrid, también el de la Zarzuela (donde tuve que tener mucho trato con los reyes) y los Monasterios, en los que había riquezas extraordinarias. Primero fui subdirectora dos años y luego directora, desde el año 1976 hasta el 2008 que me jubilé. Yo fui la primera mujer que entró en el Archivo Histórico, porque en el Palacio Real tenían la costumbre que, en el Archivo, estaban los Hombres y las mujeres en la Biblioteca, pero concursé y era la que tenía más méritos. Fue una maravilla porque me tenían en palmitas.

Cuéntanos un poco sobre tu trabajo en el Archivo de Palacio y qué cualidades son necesarias para ese puesto.

Me encargaba de la catalogación, organización y la conservación de la documentación real y de todo lo que es pegado al rey: monasterio, palacio… El palacio tiene una documentación no muy antigua, desde Carlos V para acá, porque la antigua está en Simancas. Tiene muchas secciones, una de las más ricas e importantes es la de la fotografía, la reina Isabel II, gran amante de la fotografía, hizo un gran archivo. El archivo de las Descalzas es un archivo maravilloso sobre la Guerra de la Independencia.

Para este trabajo hay que tener mucha paciencia porque pasas muchas horas mirando documentos. Ya quedan pocos archivos históricos sin catalogar. Cuando yo empecé tuve que empezar desde Juana La Loca, de eso queda muy poco por hacer.

Has sido profesora de Paleografía.

Bueno, ayudante, estuve pocos años porque luego el archivo me comía. Estuve con monseñor Galindo que era el catedrático y luego he estado dando clases y cursos de Paleografía en sindicatos, aquí…

En Sepúlveda dio un curso de tres fines de semana en el Ayuntamiento sobre la Historia de la Letra. Se quedó con ganas de haber hecho otro sobre la Historia de la Heráldica porque fue durante muchos años profesora de la Escuela de Genealogía Heráldica.

¿Qué letra te cuesta más seguir y cuál es tu favorita?

La carolina es muy fácil, la más difícil es la procesal porque es la de los escribanos en el XIV. Cuando hacen documentos, como cobran por hoja, la hacen muy alargada y es la más complicada. La visigótica me parece preciosa por el trazo.

Una parte importante de tu vida es Sepúlveda…

Mucho, yo a Sepúlveda siempre la he tenido en el corazón y siempre era una alegría y una fiesta venir, porque siempre me he llevado bien con todo el mundo. Recuerdo las excursiones, los amigos, las reuniones en casas porque no nos queríamos echar la siesta, los baños en Chiquete por la mañana y por la tarde en la Fábrica de la Luz debajo de las chorreras… No he veraneado nunca fuera de Sepúlveda, he sido siempre una perenne sepulvedana de veraneo. En cuanto tenía ocasión me venía. Además, me casé con un sepulvedano y mis hijos me han salido sepulvedanos.

¿Con qué archivos cuenta Sepúlveda?

El archivo parroquial y el municipal que podemos dividir en tres partes:

Una es la parte histórica: donde está toda la documentación real, que mucha está publicada por Suárez y por el hijo. Son comunicaciones diplomáticas entre el rey y el alcalde. Sepúlveda no tuvo señor, es de realengo y todos los reyes han comunicado los nacimientos de los primogénitos y otros acontecimientos, desde Alfonso VI a Fernando VII, hasta que se derogan Los Fueros.

Otra es la de la administración de la alcaldía. Hay mucha variedad y es muy rico. De Isabel La Católica hay bastante. También sobre subastas de la carne, el pescado y el vino porque los vecinos no podían matar un animal y venderlo. Está toda la documentación de la Casa Cuna, de la construcción de la cárcel o el ayuntamiento nuevo.

Y por último el archivo de la Junta.

Ahora, ya jubilada, no paras.

Estoy catalogando la documentación de las cofradías del Carmen y el Corpus para llevarla a Segovia. También me gusta coser, hacer ganchillo, punto… y compaginar todo. De todas formas, cuando estaba trabajando, me daba más tiempo o me organizaba mejor.

Además de su participación en la obra “Sepúlveda en la Historia” como coordinadora y autora de uno de los capítulos, cuenta con diversas publicaciones que parece tener pudor en citar como las de Las doncellas nobles de Toledo, la fotografía en las colecciones reales o el Monasterio de Santa Clara de Tordesillas.

Margarita ha iniciado caminos inéditos para la mujer, desde su trabajo como Archivera Real hasta lograr estar en el altar mayor de la Virgen de la Peña o ser paliera en la Cofradía del Corpus. Todo desde una sencilla actitud y un amor por todo lo que hace.

Estrella Martín Francisco