Artículo de Estrella Martín Francisco para la sección "Personas que cuentan".
Trajeron a Sepúlveda, como equipaje, una sólida formación académica y práctica y muchas ideas. Se instalaron y comenzaron una intensa actividad en forma de talleres, proyecciones en edificios singulares o intercambios entre jóvenes, además de una apuesta firme y comprometida con el medio rural que quieren revitalizar a través del arte.
L4R cuenta con un aire fresco lleno de proyectos y busca emocionar a través de diversas técnicas digitales artísticas. Clara, madrileña de padre sepulvedano, y Tiago, brasileño con orígenes italianos, se conocen en Roma y, con un grupo de amigos, crean esta asociación. Ella llega al arte a través del Bachillerato Artístico y estudios de teatro. No se resiste ante una propuesta para ir a Roma en 2012 donde profundiza sus conocimientos con tres años universitarios en Artes y Ciencias del Espectáculo, más dos de especialización en Teatro y Arte Digital. Él estudia Cine, Guion y Dirección en su país y siente la llamada de Italia para conocer una cultura que, de alguna manera, le pertenece. Allí produce cortos, pero ve que sin contactos es imposible entrar en el mercado. Vuelve a la Universidad y allí conoce a Clara y surge L4R.
¿Por qué el nombre de procedencia latina y cómo empezáis?
El nombre es Lar como hogar, espacio con fuego, el más importante descubrimiento de la historia, similar al descubrimiento digital. Lugar donde sentarse juntos alrededor y compartir experiencias, trabajar con una comunidad …. ¿Por qué L4R? En digital y en redes sociales, se sustituyen principalmente vocales, en una palabra, se utiliza mucho cuando quieres esconderla.
En 2018 nos juntamos un grupo de amigos en Roma para realizar proyectos juntos. Pero es difícil ganarse la vida con el arte y quedamos los dos. Empezamos autofinanciándonos, organizando eventos y fiestas sociales, montajes con materiales reutilizables que arreglábamos nosotros. En esta etapa entramos en contacto con Casa Garibaldi, un centro social auto gestionado que hace muchas actividades para financiar el espacio. Allí estuvimos prácticamente de residentes hasta 2023.
Tenéis unos objetivos muy ambiciosos: inclusión digital, igualdad de género, interculturalidad, inclusión y diversidad, sostenibilidad ecológica, empoderamiento rural…desarrollados a través de técnicas digitales como video mapping o escenografía digital. ¿Podéis abarcar tanto y en qué consisten estas técnicas?
Todos los temas están relacionados, no puedes trabajar uno sin el otro y el arte no puede estar alejado del mundo real. Tiene que ser una utopía, una ambición de todo, tienes que imaginar más lejos para llegar más lejos. Utilizamos la educación teatral como herramienta para hacer comunidad o reflexionar sobre distintos temas. El arte digital viene aplicado en el teatro a nivel escenográfico y se usa como instalaciones y nos interesa que el video mapping no solo quede en el efecto, sino que transmita emociones. Por eso, dentro de la acción social, hacemos diferentes grupos para que puedan comunicarse a través del teatro, dibujos…
Video mapping ha tenido muchos nombres, básicamente es un cine expandido porque sale de la sala y conquista otros espacios, crea ilusión porque transforma la identidad del vídeo, cambia colores, texturas, hace un mapa de la superficie. Pero para llegar ahí tienes que hacer contenidos digitales en el ordenador con programas digitales.
¿Qué os puede aportar Sepúlveda en este tipo de trabajo y cómo llegáis aquí? ¿No os dio vértigo después de estar en Roma venir a un pueblo pequeño?
Todo empezó a gestionarse en 2023, estuvimos unos meses para traer nuestras cosas, luego nos fuimos y nos instalamos definitivamente en marzo de 2024. Dejamos Roma porque la idea era irse de la ciudad, queríamos estar cerca de las familias, crecer y hacer proyectos. Yo siempre he querido vivir en Sepúlveda desde pequeña, siempre me ha gustado. Trabajamos mucho desde casa y aquí estamos cómodos, tenemos tiempo para trabajar y tenemos mucha inspiración. Hay que descentralizar y sacar este tipo de actividades de las ciudades y, a nivel burocrático, el trabajo es el mismo. Sepúlveda ayuda mucho porque es muy bonita y tiene un imponente patrimonio arquitectónico: dialogar con una iglesia románica es impresionante y tiene el valor y la sensibilidad de las personas. A veces nos da miedo porque tiene raíces muy profundas en la gente. Nos gusta mucho trabajar con personas mayores. Hemos hecho trabajos con la cuestión de la memoria del patrimonio.
Su primera toma de contacto para darse a conocer en Sepúlveda fue un trabajo en la Cabalgata de Reyes. A partir de ahí, se sucedieron trabajos como “Tejiendo memorias e historias” con las residencias de Urueñas y Sepúlveda proyectado en la iglesia de El Salvador, talleres en colegios o trabajos conjuntos con mayores y jóvenes como “Reflejos del Futuro”, proyectado en el museo de los Fueros. “Queríamos reflejar cómo ha cambiado la figura de la mujer para que lo vieran los alumnos de la ESO y reflexionasen, que hubiera una comunicación entre generaciones. También que hablaran de su futuro y sus sueños, las mujeres de antes no se planteaban tenerlos o qué querían ser. Hay que apreciar lo que hemos conseguido para que no se pierda, estimular sus opiniones creativas y su transformación en una vídeo instalación y aumentar su autoestima, porque los mayores muchas veces se sienten olvidados, que no son productivos, están en una sociedad con otro tipo de conceptos y ellos pueden trasmitir experiencia y valores”.
Uno de sus últimos trabajos fue “Santa Águeda y la transmisión oral en Sepúlveda”, proyectado en la fachada de la antigua cárcel como parte del Día Internacional de los Museos y con gran asistencia de público.
Recientemente habéis hecho una convocatoria para jóvenes para ir a Melissa, Italia. ¿Qué van a hacer allí estos cuatro jóvenes seleccionados y cómo se financia?
Es un intercambio juvenil entre cuatro países: Italia, Polonia, Portugal y España. En el Nordeste de Segovia hay proyectos muy interesantes, pero uno que no había era un Erasmus juvenil. Este será el primero y esperamos que haya otros. Va dirigido a jóvenes entre 13 y 30 año, aunque nosotros hemos puesto la edad mínima en 18. Está financiado por la Unión Europea Erasmus + para promover la educación no formal y los valores europeos: inclusión, comunidades sostenibles... Nuestra idea es hacer este proyecto en Sepúlveda y que haya oportunidades en los pueblos, no solo en las ciudades.
Clara y Tiago han encendido un pequeño fuego con L4R y la tecnología digital, otro gran descubrimiento. No les faltan ideas ni ganas de trabajar hablando de tú a tú a estos edificios históricos que tratan con respeto y cariño. Están consiguiendo, sin grandes expectativas, vivir del arte, al tiempo que pueden gestionar su tiempo libre y disfrutar de la Naturaleza. Pero no ahora (nos dicen sonrientes), inmersos en su participación en “Bande de Femmes”, festival en Roma a primeros de julio, y el intercambio juvenil en agosto.
Estrella Martín Francisco
