Sabemos que algunos sepulvedanos fueron a la guerra de Cuba como lo hizo Isidoro Linage , cuya imagen conservamos vestido de militar. También sabemos que los habitantes de este pueblo y de su tierra, como siempre lo han hecho, rezaron a la virgen de a Peña para que sus hijos volvieran sanos y salvos de la guerra.
La familia Linage ha conservado un ejemplar de la hojita que, seguramente, se repartió entre las familias sepulvedanas para que tuvieran un instrumento especial con que acercarse a la Virgen a pedir por sus hijos, novios, o hermanos que luchaban allende los mares para conservar los restos del gran imperio que había tenido España. Se habla en ella a la Madre amantísima Virgen de la Peña que cuidó siempre de la nación española a quien llaman “su preferida” y se pide que proteja a los que de Sepúlveda y su tierra allí se encuentran. No se pide por los demás soldados, se supone que tendrán otras valedoras.
La guerra de Cuba por su independencia (1898) causó numerosas bajas en las tropas españolas. Las pésimas condiciones que los soldados sufrían en las islas en un ambiente para el que no estaban adaptados, en contacto con una humedad y calor insoportables, hicieron que los soldados no pudieran hacer frente a enfermedades tropicales como la fiebre amarilla, el beri beri, el paludismo, y sobre todo la disentería y la tuberculosis, que hicieron que gran parte de ellos murieran en poco tiempo o quedaran inutilizados para el servicio activo. Enfermos y derrotados volvieron a una España que vio desaparecer poco a poco todas sus colonias durante el siglo XIX y a sus habitantes pasar penurias y escasez.

Los autores de la hoja son conscientes de la precariedad del país en ese momento y lo señalan recordando a la Virgen que “su lamentable estado no le puede ser indiferente” y esperan de su madre amantísima la Virgen de la Peña que socorra a la Nación en esos momentos difíciles. Debían pensar que la guerra duraría mucho más tiempo ya que aconsejan enseñarla a los niños para que la aprendan de memoria y que la recen dos veces al día.
En el momento que nos encontramos, con tantas incertidumbres y vicisitudes para el futuro, es procedente resaltar la última frase:
¡LIBRA A ESTA NACIÓN DE TANTO MAL, VIRGEN DE LA PEÑA, MADRE DE LA CARIDAD Y VUELVE A NOSOTROS TUS OJOS CONSOLADORES Y MISERICORDIOSOS!
Fuente de la noticia: A nuestra señora la Virgen de la Peña: por la terminación de la guerra de Cuba. Historia (María Antonia Antoranz Onrubia).


