Sepúlveda despide agosto de la mejor manera posible, con unas fiestas que atraen a multitudes y hacen que uno se sienta especial
Las de Sepúlveda son unas fiestas multitudinarias que no han perdido aún su toque familiar. Aunque llegues de nuevas, en un rato te sientes uno más en la riada de la diversión. “Intentamos que todos se sientan a gusto”, explica el alcalde Ramón López Blazquez, que anda estos días de los nervios y cruza los dedos para que todo salga bien.
Del jueves 27 al lunes 31 de agosto, con el epílogo de la caldereta del 1 de septiembre, la villa volverá a entregarse a sus Fiestas de los Santos Toros con una mezcla muy suya de tradición, peñas, música, encierros y plaza.
“Este año tenemos la novedad del encierro campero, que es muy especial y que debemos al empeño de la Asociación El Encierro. Hace muchos años que no había encierro campero y esperemos que todo vaya fenomenal, porque el recorrido es espectacular”, sostiene el alcalde no si algo de inquietud.
El jueves 27 será el día de abrir las puertas. A media mañana, el Grupo de Danzas “Virgen de la Peña”, que este año cumplen 30 de compromiso con el pueblo, recibirá a la Reina y a sus Damas de Honor en la Plaza de España y las acompañará hasta el Santuario de la Virgen de la Peña. Allí llegará después la Salve de las Peñas, antes de que las calles se llenen con el desfile de las peñas, las majorettes, las charangas Cubalibre y Ojayo y el Grupo de Dulzaina y Tamboril Aljibes.
A mediodía llegará el chupinazo, ese instante en que desaparece cualquier duda y Sepúlveda entra oficialmente en fiestas. Desde el Edificio del Reloj se proclamará a la Reina y sus Damas y el Grupo de Danzas “Virgen de la Peña” ofrecerá el pregón. Después llegará uno de los rituales más queridos: el recorrido por las peñas para probar la tradicional limonada. Por la tarde habrá parque infantil y ronda de bares con Sound Band. La Salve Popular pondrá el contrapunto solemne antes de que La Fusión se encargue de la primera gran madrugada.
El viernes empieza pronto. Dianas a las ocho, encierro campestre que se recupera este año y sopas de ajo en la Peña Los Fueros para recomponer cuerpos y ánimos. A las diez llegará el tradicional encierro urbano, seguido de vaquillas. Después, pasacalles, espectáculo infantil, y los XXXIV encierros infantiles, que se han convertido en referente de encierros infantiles y que agrupan a tal cantidad de participantes que rivalizan con los de San Fermín en cuanto a lo de hacerse un hueco delante de los “astados”. Tras las carreras y las risas, vermut con la charanga Jaleo.
La tarde será taurina, con novillada sin picadores para Alejandro Pérez y Antonio Ortega. Y cuando caiga la noche, los mariachis Tequila Real pondrán un inesperado acento mexicano a las calles antes de que la orquesta Sirope cierre la jornada en la Plaza de España.
El sábado repetirá algunas de esas liturgias que hacen reconocible una fiesta: sopas de ajo, dianas, encierro, vaquillas y música callejera. Habrá espectáculo infantil, encierro para los más pequeños y vermut con El Boquerón. Pero también habrá hueco para la memoria musical de la tierra: Pa Jota la Mía llevará a la Residencia de Mayores canciones tradicionales segovianas y castellanas.
Por la tarde llegará una novillada con picadores con Eusebio Fernández, de Sepúlveda, Borja Escudero y Yuste Varela. De noche, la orquesta Tritón recogerá el testigo.
El domingo 30 mantendrá el pulso: sopas de ajo, dianas, encierro, vaquillas, pasacalles y actuación infantil. La Asociación Cultural “Arco de la Villa” volverá a organizar el encierro infantil y Strapalucio animará el vermut. A las seis, nueva novillada sin picadores, esta vez con Adrián Gabella, Javier Torres “Bombita” y Rubén Martín Galán. La música de Vermut Mamut se prolongará hasta bien entrada la madrugada.
El lunes llegará con aroma de despedida. Habrá último encierro, último encierro infantil y última sesión vermut, con la charanga La Nota. Por la tarde, becerrada para las peñas El Quiebro, Los Recortadores y El Ruedo, seguida de suelta de vaquillas. Y por la noche, entrega de trofeos de los Campeonatos Interpeñas.
Quedará todavía un último gesto, casi doméstico, casi de familia: la tradicional caldereta del martes 1 de septiembre.
J.A.A.
