En el libro de fiestas de Sepúlveda 2026, que edida el Ayuntamiento de Sepúlveda, entre otros, aparece el siguiente artículo de Estrella Martín Francisco.
Parece que la cuesta resulta más llevadera con su música, incluso anima a subir las escaleras bailando o intentándolo. Son melodías que se tararean y recuerdan, que saben a fiesta compartida, a sonrisas y liberación. Siguen tocando en Trascastillo y se instalan cerca de los Pirañas, que continúan con su reparto vertiginoso de cientos de huevos, sin perder el ritmo, para un almuerzo contundente.
Los Sabrosones conservan intacta la ilusión y el disfrute por la música que siempre han llevado muy dentro. Sepúlveda les ha enseñado que donde hay melodías y canciones hay diversión. Ese ha sido el motivo por el que se han propuesto que haya charanga, por pequeña que sea. Chanín, Kiki, Alfonso, Pablo y Cesto son incansables si la gente los anima. Y les sigue un numeroso grupo de personas, que sonríen, cantan y saltan, haciendo suyas cada una de sus notas y compartiendo con ellos esos momentos únicos que serán los que se recuerden. "Si disfruta la gente, nosotros también", dicen con una sonrisa de satisfacción. Cuando el ambiente decae, son capaces de levantar al mas reticente a ritmo de jota, como recuerdan que hicieron en la jornada de la Trashumancia de Bueyes.
Alfonso, Kiki, Cesto y Pablo se han criado juntos y han vivido esa infancia y juventud en Sepúlveda donde mamaron la música, algunos por herencia de padres y abuelos y otros por haber formado parte desde hace tiempo en distintas charangas como son las míticas Barbacana, Banda de El Tiki, La Octava o Escombros. Chanín apareció por Sepúlveda en los años setenta y ya se quedó en ella. Pone su punto de percusión con un artilugio en el que hay varios instrumentos: caja china, cencerros y timbales. Pablo se encarga del bombo que a veces pierde como si fuera una caja de cerillas. Alfonso y su caja parece que están siempre unidos. Cesto y Kiki ponen las melodías con sus saxofones y conocimientos musicales. Cesto es el músico "profesional" del grupo y participante en distintas orquestas de Madrid. Intenta organizar al grupo y programar sus canciones, pero no siempre le hacen caso sus compañeros a los que les gusta improvisar.
Mientras tocan en su primera cita sagrada para ellos, el viernes de fiestas en los huevos, parece que están pensando en la siguiente: las ffiestas de Riaza donde son capaces de tocar horas y horas sin descanso y ser el reclamo de los sepulvedanos que están por allí.
Kiki fue de los más interesados en hacer una charanga y continuar con la tradición sepulvedana: "Si no tocáis, será porque no queréis". Le dijo Julián. Y ninguno de los cinco dijo que no. Echan de menos un trompeta en el grupo, pero estos cinco setentones ponen ese punto musical tan necesario en todos los momentos donde la música anima el alma y el cuerpo y, si es a ritmo de jota, mejor.
Estrella Martín Francisco
