El pasado 22 de septiembre nuestra villa fue visitada por los miembros de la Asociación Glorioso Mester, y fruto de esta visita ha sido publicado, en la revista Gloriosa Gaceta del Mester, el siguiente artículo sobre Sepúlveda.
Esta Asociación fue fundada el 15 de Diciembre de 1.988 siendo presentados los Estatutos al Registro de Asociaciones de la Delegación del Gobierno en Madrid que los aprobó con fecha 21 de Abril de 1.989. Ese mismo día en el Hotel Tryp Fénix de esta capital se hizo la presentación oficial a la prensa del sector estando presente la Directora del Patronato de Madrid, Dª, Covadonga González Quijano, en representación del Excmo. Sr. Alcalde de Madrid, nombrado socio de honor de esta Asociación en la fundación de la misma.

Desde esa fecha se ha caracterizado el Glorioso Mester por sus innumerables actividades tanto lúdicas como culturales. Lo que hace diferente esta Asociación de otras es que entre sus fines no figura el asociacionismo como vinculo comercial, siendo por tanto una de las pocas Asociaciones filantrópicas turísticas sin animo de lucro; lo que no quiere decir, y es obvio, que fuera de la misma los asociados pueden realizar entre sí cualquier actividad comercial, pero siempre fuera del ámbito de la Asociación.
La revista Gloriosa Gaceta del Mester es una publicación avalada por XXIV años de experiencia asociativa de profesionales el sector turístico y prensa del sector.
Este medio de comunicación tiene como principal misión la promoción del Turismo interior en todas sus facetas, colaborando con las empresas públicas o particulares que lo soliciten de un modo totalmente desinteresado.
Por la Comunidad de Villa y Tierra: Sepúlveda
No deja de ser absolutamente gracioso, cuando miles de veces escuchas decir a algún conocido: ¡Claro que conozco Sepúlveda, si estuve una vez comiendo lechazo en uno de sus figones! Y se quedan tan anchos; y lo triste que estas aseveraciones tan genéricas las aplican a cualquier lugar de nuestra geografía donde se creen que con llegar y almorzar han conocido la villa, pecado rahez a fe mía.

Ha sido maravilloso recorrer alguno de sus parajes, tanto urbanos como extramuros: La conocida “Senda larga” con sus 12 Km de andadura aguas arriba del Duratón, desde el Puente de Villaseca hasta la misma villa, ha constituido en sí una grata experiencia para los andariegos del Glorioso Mester recorrerla este primer día de otoño, evitando entre la sombra de su vegetación de ribera uno de los últimos soles justicieros del 2012.
Un agradable recorrido en agradable compañía y charla, con pitillo de por medio, con algún paisano que todavía es propietario del algún terrenillo de regadío dentro de este Parque Natural, que declaró como tal la Junta de Castilla y León, siendo consejero de Medio Ambiente el Sr. Jambrina allá por 1989.
Mientras algunos mantenemos que ha beneficiado esta medida, muchos lugareños lo han visto con perjuicios y otros de modo indiferente, que opiniones las hay “varias y variadas”.
Hemos dejado para otra ocasión y momento, ya que el tiempo de reloj y distancia, no lo permitía, la visita al antiguo cenobio de San Frutos Pajarero nacido en Segovia allá por el año 642, patrón de Segovia que habitó en una cueva de estos parajes.
San Frutos murió a los 73 años, y fue enterrado por sus hermanos en el mismo lugar donde había vivido. Valentín y Engracia se retiraron entonces al pueblo de Caballar, y allí continuaron su vida solitaria en la ermita de San Zoilo hasta morir decapitados a manos sarracenas.

Cuentan las crónicas de la época que así acabó la virtuosa vida de los mártires San Valentín y Santa Engracia.
Posteriormente sus restos se trasladaron al lugar donde yacían los de su hermano Frutos y allí permanecieron hasta el siglo XI que se decide el definitivo traslado de las reliquias de los tres santos segovianos desde la Ermita de San Frutos del Duratón a la Catedral de su ciudad natal.
En ese recorrido, mayoritariamente satisfactorio para una mayoría de los participantes, ha habido alguno que la ha pasado, como esas que cuentan de las de Caín, y que por su retraso se han perdido, y muy a su pesar, el vinito postrero para hacer boca antes de degustar el suculento lechazo bien ganado con el esfuerzo en el Asador El Panadero, sito a corta distancia de la antiguo templo sepulvedano de Santiago, ahora Casa del Parque.

A los postres toma un rápido café con nosotros nuestro amigo Alfredo, que para evitarnos una digestión dormilona nos encamina; y cuesta arriba, al Museo de los Fueros, donde a su entrada nos pone en manos de una gran profesional de la comunicación turística sepulvedana: Se trata de Margarita de Frutos, que durante más de dos horas nos acompañaría, ahora cuesta arriba para hacerlo después a la inversa, por los más emblemáticos lugares de Sepúlveda.
Comenzando la visita en el Arco Ecce Homo, seguimos a la emblemática Plaza de España, donde adquirimos conocimientos notables de este antiguo lugar cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Villa cuyas defensas naturales que conforman la mayor parte de sus murallas que reforzó tras su conquista Fernán Gonzalez, primer conde independiente de Castilla. Murallas que junto al arrojo de los sepulvedanos la convirtieron en una villa hostil ante los ataques napoleónicos a cargo del general Savary.

La visita continúa al Salvador, sita en la zona somera, para descender hasta el templo de la Virgen de la Peña, cuyo dintel alberga un pantocrátor encerrado en mandorla en forma de rombo, en vez de tener forma de almendra, y seguir “empapándonos” del esplendor románico de Sepúlveda. Callejeando, y pasando antes notables edificios que algún día pudieron tener su esplendor o bien por hidalguía o de las pingues ganancias en el próspero negocio de la lana; otros reflejan en sus fachadas o dinteles veneras jacobeas, o bien la conocida “Casa del Moro”, ahora convertido en establecimiento hostelero, contiene un bajo relieve de la cabeza de un sarraceno cercenada por un alfanje.

Ponemos colofón a la visita en el Museo de los Fueros, maravillándonos de las colecciones que alberga dicho inmueble que en su día fue la iglesia de los Santos niños Justo y Pastor, y sin tocar su estructura le han dado a su pasado románico un cierto aire de modernidad vanguardista que favorece con su instalación la visita al viajero.

Damos posteriormente el adiós a nuestros anfitriones, con nuestra gratitud, o mejor dicho un hasta pronto en el arco donde comenzamos la visita. Muchas gracias por enseñarnos este precioso lugar, del que por supuesto nos queda mucho más que conocer y descubrir.
Sepúlveda, volveremos… Está prometido.
Agradecimientos: Exmo. Ayuntamiento de Sepúlveda, Asador el Panadero, Marga, Alfredo y demás amigos.
Artículo de: Jesús García y Jiménez
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Fuente de la noticia: Gloriosa Gaceta del Mester de Octubre de 2012

