La provincia de Segovia atesora infinidad de vestigios de cultura pastoril, todavía hoy casi desconocidos para el gran público, aunque poco a poco van saliendo a la luz. Las ‘casillas’ de la tierra de Sepúlveda, rústicas construcciones de piedra donde se resguardaban los pastores de las inclemencias del tiempo, constituyen un claro ejemplo.
Hace un par de años, Fernando Vázquez, presidente de la asociación “Amigos de las Cañadas”, se embarcó, con la ayuda del arqueólogo Santiago Valiente, en la aventura de inventariar las casillas existentes en Sepúlveda y su entorno. Nunca antes se había hecho un trabajo similar. Así que, en sus ratos libres, Vázquez ha pateado una amplísima superficie de páramos. El resultado ha merecido la pena. “Hemos inventariado 205 casillas, aunque posiblemente haya más”, señala, a modo de resumen. De esa cifra, casi la mitad (46,23%) se encuentran en “buen estado”. El resto, o están ya en ruina o corren grave peligro de desaparecer. “Se están cayendo a enorme velocidad”, advierte Vázquez.
El estudio incluía la realización de una detallada ficha de cada casilla. En ella figura una descripción de la construcción pastoril, indicando sus coordenadas geográficas y adjuntando fotografías. Luego, el análisis de los datos está permitiendo extraer interesantes conclusiones.
Las plantas de las casillas son, en su mayoría, circulares (47,61%), aunque también hay rectangulares (27,97%), ovales / elípticas (17,85%) e incluso irregulares (6,54%). En cuanto a sus dimensiones, el 51,42% son “grandes”, el 37,14% son “de tamaño medio” y el 11,42%, “pequeñas”. “Su espacio interior es de muy escasas dimensiones, con una capacidad mínima, para una o dos personas a lo sumo”, indica Vázquez, quien agrega que “están pensadas para descansar o pernoctar durante un tiempo muy limitado”.
Para su construcción, los pastores utilizaban las piedras calizas que se encontraban en el campo. Y mediante la técnica de la aproximación de hiladas iban levantando la casilla. De techumbre se ponían lajas finas y tierra, para que encima creciera algo de vegetación. La puerta de la casilla está orientada, al menos en la mitad de los casos, al este.
Saber la antigüedad de una casilla resulta complicado. Pero, para Vázquez, esa nebulosa no quita valor a un tipo de construcción que “forma parte del paisaje” de las tierras de Sepúlveda, y que, a su juicio, debería contar con algún tipo de protección. “Al menos, tendrían que protegerse sus techumbres, para que no se cayeran más”, reclama.
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 02 de Enero de 2012

