Los toreros tienen un reto. Además de ponerse ante animales que llegan a pesar 600 kilos, los matadores que comienzan a desarrollar su carrera se enfrentan a una sociedad que parece no entender su arte, recién desaparecido, por ejemplo, en Cataluña. Por ello, algunos visionarios han dado un golpe en la mesa y han cambiado la introspectiva vida del torero por una intensa actividad en los medios de comunicación y, especialmente, en las redes sociales. Su objetivo pasa por normalizar la visión de los matadores y transmitir una imagen de hombre moderno, adaptado a su tiempo.
Hijo de torero, nieto de torero, hermano de torero. ¿Qué otra opción le quedaba? José María Manzanares no tenía más remedio que empuñar la muleta, pero podía hacerlo de muchas maneras. Y ha elegido la mejor. Su toreo, con el que deslumbra a entendidos e inexpertos, nace de una elegante combinación de técnica y estética, refinada con un sello diferente, propio, a la hora de matar. Y también son diferentes sus formas en sus relaciones con el público de masas. Manzanares utiliza las nuevas tecnologías para estar en contacto permanente especialmente con sus seguidores, pero también con el público en general. Hace apenas unas semanas convocó a los aficionados que desean convertirse en toreros a tentar toros junto a él en la finca de Garcigrande. Lo hizo a través de un tuit y de forma completamente espontánea. A principios de agosto organizó en Facebook un sorteo de varios objetos personales.
Al éxito le acompaña también su atractivo físico, que el experto taurino Carlos Abella compara con el del Marlon Brando más joven. Pero desde su entorno remarcan que ha sido el primero en crear una imagen de marca, una manzanita, y desarrollar una estrategia de comunicación. Sus apariciones, incluso en la prensa rosa, están revestidas de una seriedad calculada que tiene como fin transmitir una imagen benevolente del mundo de los toros.
Los compañeros de profesión valoran especialmente su compromiso a la hora de apoyar la causa, ya sea en los medios de comunicación, reuniéndose con autoridades o animando a los novilleros. "Está abriendo las puertas para que la gente pueda conocer la cultura taurina", afirma el novillero Víctor Barrio. "Destaca en los medios de comunicación por su educación, sus formas y su saber estar", indica Miguel Ángel Moncholi, director de la web especializada en toros El Burladero.
En su fuerte presencia en las redes sociales le va la zaga Alejandro Talavante, que ha encontrado en Twitter su forma de expresión preferida. El matador comenta sus faenas en esta red y responde puntualmente a muchos de su fans. También Víctor Barrio, el primer novillero del escalafón en esta temporada, desarrolla una importante labor en Facebook. Casi todos los grandes espadas, como El Juli, El Fandi o El Cid, cuentan con cuidadas webs personales en internet, en las que pueden encontrarse su calendario de corridas y las estadísticas de la temporada, entre otros datos.
Sin embargo, el desafío verdadero de los matadores sigue estando en atraer al público a las plazas. Después de cuajar una temporada con salidas por la puerta grande en importantes plazas, como Madrid, Sevilla y Málaga, Carlos Abella formula su próximo reto: "Los toreros deben tener regularidad. Tienen que triunfar todos los años en varias plazas".
Fuente de la noticia: www.cincodias.com , 08 de octubre de 2011

