Novillero natural de Segovia, Víctor Barrio goza del aval de la cátedra venteña y de la siempre difícil crítica taurina. Sus 'mano a mano' con Juan del Álamo han centrado la atención de los aficionados en el transcurso de la presente temporada. Y del numeroso público que acudió a presenciarlos. Espigado y templado, Víctor Barrio sorprende por su madurez. Esta tarde debuta en el coso de Cuatro Caminos. Lo hará frente a los 'santacolomas' de La Quinta, un espinoso encaste al que nunca ha vuelto la cara.
-En el transcurso del invierno, un nutrido y significado sector de la afición lamentó la 'ausencia' de novilleros con proyección de cara a la presente campaña; ¿erraron en su pronóstico?
-Es cierto que a lo mejor no había ninguno que hubiese hecho mucho ruido en plazas importantes, pero yo había coincidido con compañeros con muchas cualidades y, si a día de hoy hay novilleros con interés, el año pasado en algún lado estarían. Lo que pasa es que los toreros están siempre en continua evolución y necesitan un rodaje para poder estar a la altura de lo que el público demanda. Cuando a un novillero se le adivinan cosas importantes, creo que hay que tener un poco de paciencia.
-Especialmente sonados han sido sus 'mano a mano' con Juan del Álamo; ¿el toreo es rivalidad?
-Pienso que sí. Creo que ha sido un aliciente suficiente para que parte de los aficionados prestasen atención al escalafón novilleril. Es bonito apostar por un novillero y comprobar, poco a poco, que no te has equivocado. Eso hace que los novilleros creen sus propios partidarios y detractores, consiguiendo que el aficionado hable más de toros y esté pendiente de lo que va pasando a lo largo de la temporada para, en algún momento poder decir: «Ves, ya te lo decía yo» (risas).
-¿Se atreve a destacarme algunas de las más destacadas aptitudes del novillero salmantino?
-Claro que sí, ¿por qué no? Bajo mi punto de vista es un torero de mucha ambición, raza y una técnica muy depurada.
-La tarde del 25 de julio, Juan del Álamo recibirá la alternativa en Santander; el 13 de agosto, Diego Silveti se doctorará en Gijón y el 24 del mismo mes, Jiménez Fortes hará lo propio en Bilbao, ¿para cuándo prevé su paso al escalafón de matadores de toros?
-El sueño de cualquier novillero es tomar una alternativa de lujo. Mi objetivo no es entrar en un cartel de lujo un día, ni ser matador de toros por una tarde, por lo que prefiero aprovechar el momento en el que me encuentro. Tengo por delante una temporada de importantes compromisos y en carteles con compañeros que también tienen mucho que decir. Y quiero aprovechar al máximo esta etapa para seguir ilusionando al aficionado y que me sirva de preparación. De esta manera podría mantener esa misma rivalidad con los matadores de toros. Pero para eso creo que hay que llegar muy preparado, algunos llevan diez años de alternativa a 70 festejos por año. Es muy difícil que en dos temporadas de novillero uno esté listo para mejorarlos y ahora no hay tiempo para rodarse, directamente hay que dar la cara en los sitios importantes desde el primer día.
-Esta tarde Jiménez Fortes ocupará la vacante de Sergio Flores, herido en Las Ventas el pasado domingo; ¿le molestó que, después de sus dos serias actuaciones isidriles, los jurados se decantaran por el mexicano?
-No, para nada, no me puede molestar la opinión de un jurado, cada uno está en su libre derecho de opinar y decidir lo que más le gusta. Además sé que Sergio es un torero con unas condiciones muy importantes para funcionar en el toreo. Personalmente me quedo con que he pasado tres veces por Madrid, en las que creo que he dejado buenas sensaciones y he salido reforzado de todas ellas, algo que no es fácil, pero mentiría si dijese que me conformo con eso. Evidentemente mis metas son otras y por unas causas o por otras, no han terminado de cumplirse, pero esta es una carrera muy larga y lo más importante es que todos los pasos que se den sean en firme y hacia delante.
«Sé de lo que soy capaz»
-Aceptó dos compromisos -novillos de Flor de Jara y El Ventorrillo- isidriles; ¿tan seguro estaba de sus opciones de triunfo?
-Confío mucho en mis posibilidades y sé de lo que soy capaz. Fueron dos pruebas duras de las que pienso que salí reforzado, pero también soy consciente de que cuando uno hace una apuesta tan fuerte es para ganarla a lo grande y cuando eso no llega parece que se ha fracasado. pero no ha sido así ¡ni mucho menos!
-Al margen de trofeos, ¿la plaza de toros de las Ventas ha supuesto el definitivo relanzamiento de su carrera artística?
-Para mí el definitivo relanzamiento es cuando ya te sitúas en lo más alto. Yo ahora estoy en un avión que está aún en la pista de despegue y que cada tarde que toreo coge más velocidad, pero que cuando acabe la temporada ya estará a punto de despegar. Mi objetivo es que, una vez que coja vuelo, ya no haya quien lo pare. Madrid me dio un empujón importante pero aún queda mucho por acelerar.
-Se presentó en Las Ventas en junio de 2010 con novillos de Rehuelga, su primera actuación isidril fue frente a utreros de Flor de Jara y hoy lidiará en Santander astados de La Quinta; ¿los 'santacolomas' le buscan a usted o es usted quien pretende a los vivaces 'cárdenos'?
-También he matado varias novilladas de José Escolar cuando me ha tocado matarlas y otras de El Torreón, Garcigrande, Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo. Creo que eso simplemente es una muestra de que uno quiere ser torero y cuándo se es novillero, no dejas de ser un estudiante de la profesión, y antes de que me digan cómo embiste un encaste u otro prefiero apostar y comprobarlo yo mismo. Me servirá para llegar preparado al escalafón superior, así como para saber qué embestidas se adaptan mejor a mi concepto del toreo y para aprender a adaptarme a distintas tipos de toros.
-Antes de sus dos paseíllos venteños, usted declaró «querer llamar la atención respecto a mis compañeros y no ser una copia de nadie». ¿Le obsesiona distinguirse del resto de novilleros?
-No me obsesiona ser distinto, sino ser yo mismo y tener mi propio sello.
-¿Qué valores añadidos aporta usted al actual panorama novilleril?
-Intento hacer el toreo puro, serio pero alegre, con frescura y variedad, dentro de mi propio concepto y sin rehuir a compañeros ni ganaderías y dando la cara donde se me llame. Algún día lo conseguiré (risas).
«La crisis también nos afecta»
-¿Es cierto que la crisis económica está afectando substancialmente a los novilleros?
-Claro que sí, ¿a quién no ha afectado la crisis? Cuando se reducen los festejos se reducen todos, pero también creo que servirá para que se den más novilladas sin caballos y los chavales lleguen más preparados al debut. Después, los carteles se tendrán que hacer más rematados para que lleven gente a la plaza y los que funcionen de verdad se verán recompensados. Sin duda, el que más ganará con esto será el aficionado. Lo malo es cuando uno no se quiere adaptar a los tiempos, se intentan hacer festejos donde no llega el presupuesto y ya empezamos con la competencia desleal.
-Después de casi una década de novilleros 'de escuela'; ¿usted y sus compañeros de escalafón han demostrado que la plena entrega está por encima de academicismos taurinos?
-La técnica es fundamental para acoplarse a los toros, sacarles el mayor rendimiento, para conseguir que te sirvan el mayor número de toros posibles y para que, cuando salga uno muy malo, poderle sin estar a merced de él todo el rato. Pero cuando de verdad uno se entrega se olvida de la técnica y se guía por las ganas y el corazón. La película cambia, y mucho. Lo que llega arriba es la emoción y si no hay emoción, esto no vale.
-Desde sus inicios, los presidentes le han negado importantes trofeos. ¿Guarda rencor a los integrantes de los palcos presidenciales?
-No guardo rencor a nadie, es cierto que he sufrido la dureza presidencial en momentos claves de mi carrera pero no pienso que lo hayan hecho para hacer daño sino porque así lo han entendido. Más allá de los trofeos me obsesiona el dejar una buena sensación en el aficionado.
Fuente de la noticia: El Diario Montañes, 23 de Julio de 2011

