En Sepúlveda cuando las personas que le conocían hablan de él una expresión surge invariablemente: !Qué buena persona!
Su paso por la vida ha estado guiado por la más estricta honradez: un ejemplo de hombre trabajador, servicial, amable, generoso, divertido, buen conversador, buen amigo, buen padre y marido, incluso, buen jugador de mus.
Para los que le conocimos su amistad y afecto ha sido un honor y sus cuentos, canciones, dichos e historias formarán parte de los recuerdos más amables de la vida de este pueblo.
Le echaremos mucho de menos.
Mª Antonia Antoranz
Nota de "El Pregonero Digital de Sepúlveda": Nuestras más sinceras condolencias a su familia y amigos. D.E.P

