Los parques naturales de las Hoces del Duratón y del Riaza, la estacion de esquí de La Pinilla o las villas medievales de Sepúlveda, Ayllón, Riaza o Maderuelo condimentan un fantástico recorrido marcado por el sabor del lechazo asado, la joya gastronómica castellana. Nuestro guía por esta tierra es Antonio Cristóbal, restaurador en Sepúlveda y presidente de la Asociacion de Asadores de Lechazo de Castilla y León.
Creo que el futuro de la vida en el medio rural pasa por darle valor a lo que nos distingue, en la gastronomía, la cultura y la historia, y ofrecerlo con un servicio de calidad y profesionalidad. Los castellanos tendemos a ensalzar lo de los demás, y a valorar poco lo nuestro, y tenemos un tesoro gastronómico que es el lechazo. Por eso hay que trabajar para que la gente de cualquier comunidad asocie inmediatamente Castilla y León con el lechazo asado y el mundo del ovino. En eso estamos desde la Asociación de Asadores de Lechazo en Castilla y León, de la que soy presidente.
También soy un firme defensor de la vida rural, y aquí os quiero acompañar en un viaje virtual por mi comarca, el Nordeste de Segovia, una tierra llena de historia, monumentalidad, naturaleza y buena gastronomía, sobre todo con su plato estrella, el lechazo asado (la cría de la oveja que todavía mama), un producto que elaboramos al modo tradicional castellano, con agua y sal, y en un horno de barro o adobe alimentado por leña.
Y es que ha sido en los pueblos donde se ha conservado esta tradición que se estaba empezando a perder y que estamos buscando revitalizar a través de la Asociación, que nació en el año 2002. Yo llevo asando lechazo desde hace 40 años, cuando mis padres abrieron el restaurante Cristóbal en Sepúlveda, y todavía recuerdo cómo resolví mi primer asado en un horno eléctrico: me dijeron que sólo tenía que marcar la temperatura, y que ya podía irme tranquilo, pero el caso es que yo siempre había asado en un horno de barro, y no tenía ni idea de qué temperatura era esa, porque yo me manejaba a través de los olores, el sonido, y metiendo la mano para calcular el calor, como se debe hacer al uso tradicional. Así que cogí una silla, me senté frente al horno, y seguí el proceso como sabía. Por eso digo que yo aso de oído.

Parque Natural de las Hoces del Duratón.
Pero no sólo de buena mesa vive el hombre. El Nordeste de Segovia, como decía antes, ofrece numerosas posibilidades: es también turismo blanco, con la estación de esquí de La Pinilla, muy cerca de Riaza y a un paso de Madrid; y turismo verde, con dos parques naturales en la comarca: Las Hoces del Río Duratón y las Hoces del Río Riaza, donde pueden verse cómo los impresionantes buitres leonados nos sobrevuelan. En el Duratón, además, puede practicarse piragüismo de un modo familiar y relajado, mientras contemplamos los buitres en los roquedales.

Plaza de España de Sepúlveda.
La historia y monumentalidad de villas medievales como Sepúlveda, Riaza, Ayllón o Maderuelo constituye otro de los grandes patrimonios de esta parte de la provincia de Segovia. Pasear por sus calles, entre mansiones y palacios blasonados, es un placer inigualable. El Nordeste de Segovia es también tierra de Románico, con ejemplos espectaculares de este arte, como los que podéis encontrar, además de Sepúlveda, en otros pequeños pueblos como Duratón.
Mi propuesta es que no os limitéis a venir a un pueblo concreto, comer y volveros para casa, porque os perderéis muchas cosas. La comarca cuenta con una excelente infraestructura de hoteles, casas rurales, restaurantes... y está además muy bien comunicada por carretera, junto a la autovía A1.
Fuente de la noticia: Red Española de Desarrollo Rural (www.redr.es )

