Abraham Bravo estaba soltero y vivía en el cuartel de Logroño del Centro de Adiestramientos Especiales de la Unidad de Acción Rural (UAR), en la que estaba destinado desde 2008. Antes había estado en Negreira (A Coruña) y Sepúlveda (Segovia). Su último destino ha resultado ser Afganistán.
Abraham era niño cuando su familia se instaló en Aranda de Duero (Burgos), donde sigue viviendo su madre. Pero regresó a Galicia, su primer destino cuando comenzó su carrera como "agente raso" de la Guardia Civil. "Fue ascendiendo rápidamente y se especializó en grupos antiterroristas, por lo que tampoco nos podía dar muchos detalles de su trabajo, pero era su pasión, se volcaba en ello, de eso sí que presumía", cuenta su tío horas antes de partir para Aranda de Duero, donde la madre de Abraham, viuda, estaba ayer recibiendo atención psicológica por la fuerte conmoción que sufrió al enterarse del asesinato de su hijo.
"Era su orgullo, su estrella, lo exaltaba mucho y es incapaz de digerir la noticia", explica Jesús Picallo desde Cee (A Coruña), a donde Abraham acudía con regularidad para visitar a sus familiares. Sus dos hermanas también se trasladaron por la tarde hasta la ciudad burgalesa para esperar con su madre el traslado del cadáver.
El joven alférez, condecorado con una medalla de la OTAN tras especializarse en la enseñanza de técnicas policiales antiterroristas, fue voluntario a Afganistán hace seis meses. Era su primera misión como instructor "y estaba orgulloso de lo que estaban haciendo allí", subraya su tío.
Abraham combinaba su pasión laboral con su otra gran afición, el deporte. Ganó varios premios de atletismo y "era otra cosa de lo que estaba orgulloso, le encantaba".
Fuente de la noticia: El Pais, 25 de Agosto de 2010

