Domingo, 16 Agosto 2026

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«La gente de Revilla siempre se portó muy bien conmigo»

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Carmen Erviti Camino, la que fuera maestra de la localidad, celebrará su 100 cumpleaños con antiguas alumnas.

Todo son elogios para Revilla y sus gentes. La que fuera durante más de 30 años maestra del colegio público Agapito Cagiga, Carmen Erviti Camino, recuerda con cariño y agradecimiento su estancia en una de las casas de los maestros de este centro, «las más bonitas de Cantabria», y el trato recibido, ya que «la gente de Revilla siempre se portó muy bien conmigo». Muestra de este afecto es el pequeño homenaje que le rendirán sus antiguas alumnas el próximo día 24 de agosto, fecha en la que cumple 100 años.
Aunque con los achaques propios de su avanzada edad y con una autonomía un poco limitada (necesita ayuda para caminar), doña Carmen, que no utiliza gafas ni para leer, transmite optimismo y vitalidad. Asegura que tiene «muy buenos recuerdos» de Revilla, donde nacieron sus dos hijos, y se mantiene con contacto con este pueblo gracias a las visitas de «mis niñas», como llama a sus antiguas alumnas, a la Residencia de Caja Cantabria, en la que está actualmente.
 
Carmen Erviti, que nació en Barreda y ha vivido en Valladolid, explica que en los años en los que ejerció la docencia, al principio en Sepúlveda (Segovia), los niños y las niñas iban a clases separadas. Doña Carmen era la directora de las niñas en el colegio público Agapito Cagiga, mientras que su esposo era de los niños. Por la mañana, las tareas eran académicas como dictados, matemáticas, lengua, geografía y las otras materias propias de la época en que ejerció. Por la tarde «había que enseñar a coser». Esta maestra que ha dejado un grato recuerdo entre sus alumnas, también se encargaba del cuidado de 'el coto', un edificio del colegio que tenía colmenas con abejas que, curiosamente, «no me picaban».
 
Doña Carmen recuerda no sin la lógica añoranza que en Revilla «mi vida era corriente y normal», integrándose en las actividades del pueblo, «todos los domingos iba a misa de doce».
 
Carmen Erviti también está orgullosa de haber recibido la cruz de Alfonso X El Sabio, por las calificaciones escolares obtenidas y por su labor dentro de la docencia. Símbolo que procura llevar consigo siempre.
La enseñanza siempre ha estado presente en su vida, ya que su madre también fue maestra, al igual que una de sus hermanas y un tío materno.