¿Generamos menos basura los segovianos que años atrás? No, el desarrollo implica en general un mayor consumo y más movimiento de mercancías y de residuos. ¿Está afectando también a nuestros hábitos la crisis económica? ¿Tiramos menos cosas? Los datos apuntan a respuestas afirmativas para las dos preguntas, pero caben varias interpretaciones y alguna puede contradecir esa primera impresión. Las estadísticas, con sus cifras puras y duras, están ahí para analizarlas y, sin tomar en cuenta consideraciones sociológicas o un estudio riguroso del movimiento de los residuos desde los hogares a las plantas de tratamiento, revelan que el año pasado el Consorcio Provincial de Medio Ambiente, gestor de la recogida que se realiza en los 209 municipios, registró casi un 3% menos de basura (los restos de comida y otros residuos orgánicos y los desechables que no se separan en origen) que en todo el 2008, año en el que se certificó una cantidad también inferior a las 71.200 toneladas del 2007. ¿Significa esto que la gente tira menos cosas a la basura por alguna razón, como se pregunta el presidente del consorcio, José Martín Sancho? Quizá. Pero también evidencia que se seleccionan más en las casas los residuos, el papel, el cartón, los envases y el vidrio, cuyas cifras de recogida han aumentado considerablemente, en una parte por los comportamientos domésticos y en otra por la creciente oferta de servicios.
«Cabe hacer muchas valoraciones. Una puede ser que la crisis económica y las dificultades hacen que muchas familias consuman menos, que se tire menos comida y que así vayan menos restos al cubo de la basura, pero puede interpretarse también por la mejora de los servicios, porque hay datos que apuntan a otra dirección», advierte Martín Sancho.
El dato cierto es que en el 2009 el conjunto de los municipios que forman la provincia de Segovia aportaron a los vehículos que llevan la basura a las cinco plantas de transferencia (El Espinar, Nava de la Asunción, Cuéllar, Cantalejo y Boceguillas) y a la de tratamiento de Los Huertos 67.405 toneladas de residuos domésticos, un 2,96% menos que el año anterior. Son más de 67 millones de kilogramos, cifra que suena más pero que es inferior en 2.056 kilos a la del 2008. Supone una media de 1,13 kilos por habitante cada día, en consonancia con la media global de 184.670 kilos en cada jornada.
Estas cantidades son algo más elevadas en Segovia capital, que genera al año un tercio de la basura que recoge el Consorcio de Medio Ambiente, más de 26.000 toneladas, y que, según los datos del Ayuntamiento, tiene una media diaria por habitante algo superior, de 1,25 kilogramos. Aquí se ve también cómo está estructurada la provincia, porque la generación de residuos es mayor en el área de la sierra y en la periurbana de la capital, las más pobladas, y mucho menor, y más dispersa (con mayores dificultades logísticas para recoger menos, en el nordeste y en la comarca de Santa María la Real de Nieva.
Los hábitos de consumo no son iguales en todas las mancomunidades y ayuntamientos, y las zonas que aportan más residuos, después de Segovia capital son, en orden decreciente, las de Cuéllar, la Mancomunidad de La Atalaya, la Mancomunidad Interprovincial Castellana (de la zona de Villacastín), y las de Sepúlveda y Zorita.
Recogida selectiva
Este descenso de las basuras domésticas va acompasado con el fenómeno contrario en los residuos reciclables. La recogida funciona cada vez mejor, ofrece más servicios. Y se nota. José Martín Sancho destaca que el aumento es considerable: la recogida de envases ligeros y bolsas de plástico creció el año pasado más de un 25% hasta 1.406 toneladas, cifra que supone una cantidad por habitante de 10,67 kilos al año. La de papel y cartón aportó 2,7 millones de kilos (27.270 toneladas), un 15% y 320.000 kilos más que en el ejercicio anterior, mientras que la de vidrio fue prácticamente igual, de 3.136 toneladas.
En la recogida selectiva el aumento de las cifras es espectacular en el apartado de mobiliario y enseres que recogen los camiones de los 'puntos limpios móviles', cuya utilización por los vecinos de los pueblos ha desbordado las expectativas del Consorcio de Medio Ambiente. Los colchones, frigoríficos, aparatos electrónicos y otros muebles depositados sumaron 915.450 kilos, un 40% más que el año anterior. Tiene una explicación, al menos parcial, porque, según dice Martín Sancho, «además de que la gente utiliza más el servicio para desprenderse de los electrodomésticos en desuso, en lugar de dejarlos en vertederos incontrolados o en las cunetas de las carreteras, lo que está ocurriendo es que no se dejan en los establecimientos cuando se adquiere uno nuevo, que es una obligación de los comerciantes de electrodomésticos, porque se aprovechan un tiempo más, si no fuera así tendrían que disminuir este tipo de residuos».
Eléctricos y electrónicos
De hecho, este volumen creciente ha movido a los responsables del consorcio a plantear la instalación de un punto limpio en el centro de Los Huertos para todos estos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAE en la nomenclatura del sector). Lo hará posible un convenio con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta que seguirá el aprobado por la Federación Regional de Municipios y Provincias. El proyecto está hecho y lo ejecutará la Administración regional, que también aportará una subvención para financiar la campaña de sensibilización sobre la recogida de estos enseres.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 08 de Febrero de 2010

