Un nuevo Pleno celebrado ayer pide a Industria que retire a Campo de la lista.

José Antonio Martín confiesa estar cansado, fatigado y hasta desbordado por el revuelo levantado por la inclusión de Campo de San Pedro en la lista para el almacén nuclear. Es el pueblo del nordeste segoviano de 380 habitantes del que ostenta el bastón de mando. Aunque es afiliado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ha querido anteponer los colores políticos cuando se trata de partirse la cara por su pueblo. Al menos así también opina el regidor de la población vecina de Grajera, donde las urbanizaciones construidas acogen nuevos vecinos, muchos procedentes de Madrid, que han establecido allí sus segundas residencias escapando de la viciada atmósfera y de las prisas de la capital de España en busca de calma, naturaleza y sosiego.
Campo de San Pedro, a unos doce kilómetros de Grajera, es un municipio de tantos que salpican la comunidad autónoma y que ven cómo su padrón se desangra poco a poco, cómo sus granjas cierran, su juventud emigra, su escasa industria agroganadera se evapora y encima tienen que soportar el calvario de las deficientes comunicaciones. Lo único que les queda, que no es poco, es confiar el desarrollo de la zona a la explotación del turismo rural con el reclamo de sus parajes, auténticos patrimonios naturales.
En un radio entre veinte y treinta kilómetros a la redonda, la localidad tiene a tiro de piedra los entornos de la estación de esquí de La Pinilla y los Parques Naturales de las Hoces del Duratón y de Sepúlveda.
¿Entonces convendría instalar un cementerio de residuos nucleares en este lugar? El regidor de Campo de San Pedro cree que albergar el controvertido almacén temporal centralizado -nombre técnico del silo radiactivo- hubiera sido beneficioso para el municipio y la comarca. Lo malo para él es que no todos comparten esa opinión.
Abrumado y casi engullido por la polvareda formada después de que Campo de San Pedro figurara en la lista provisional del Ministerio de Industria de localidades candidatas a acoger el cementerio nuclear, Martín reconoce que tiene decenas de llamadas perdidas en su móvil. No es fácil pillarle, bien porque su teléfono comunica, bien porque la cobertura falla o bien porque simplemente está ejerciendo su oficio, el de agricultor.
Tensas explicaciones
Bajo el frío chirimiri que caía ayer en Campo de San Pedro y con el telón de fondo de la niebla agarrada en la sierra, después de varios intentos de localizar al regidor, José Antonio Martín acude a la cita predispuesto a volver a dar explicaciones ante un medio de comunicación. Prácticamente ha perdido la cuenta de las justificaciones que habrá podido dar a prensa, televisiones y radios. Pero no escatima en atenciones. Hacia las dos de la tarde de ayer se acercó a la puerta de la Casa Consistorial. Llegó acompañado de otros dos concejales, uno del Partido Popular y otro colega socialista. El rostro del alcalde denota la tensión que se respira en el pueblo. Sin ir más lejos, minutos antes, en el bar de enfrente del Ayuntamiento, un par de vecinos se enzarzaban en una discusión mientras los clientes contemplan la escena con cierto desaire, como si ya hubieran presenciado la disputa más veces. Una voz media y pide paz y respeto y parece que cumple con el efecto apaciguante.
Martín se resguarda en el soportal de la Casa Consistorial y comienza su alegato sobre la inclusión de Campo de San Pedro en la lista de candidatas para acoger el almacén nuclear hecha pública por Industria el miércoles. «Para mí ha sido una sorpresa, igual que para el resto», arranca. El regidor ilustra el nerviosismo que recorre las calles y los rincones del pueblo.
Todos hablan de ello. «Ha habido gente que ha venido a mi casa esta mañana (por la de ayer) para decirme que qué era eso de que estábamos en la lista de Industria -continúa-; entonces les he dicho que pasaran y les he explicado lo que había ocurrido».
El regidor es tajante. «No habrá almacén nuclear en Campo de San Pedro», concluye, aunque sigue pensando en que su instalación hubiera sido beneficiosa. Se arrepiente de no haberlo sabido transmitir en tiempo y en forma a la población y que «gente que ni siquiera vive en el pueblo haya echado para atrás el proyecto». La presión a la que está sometido es «brutal», confiesa.
Fallo en las formas
A la hora de justificar el Pleno del pasado martes, en el que cinco votos a favor (cuatro de los concejales socialistas y otro de uno de los dos ediles populares de la corporación) doblegaron el rechazo de una concejala del PP y la abstención de otro representante de la pedanía de Valdevernás, José Antonio Martín se escuda en el respaldo vecinal.
El alcalde considera que la espoleta que detona todo el revuelo causado por la sorprendente e indeseable presencia en la relación de candidatas para el silo de residuos radiactivos está en las formas. «Quizá hayamos metido la pata», confesaba resignado. Explica que la sesión plenaria del martes en la que se acordó presentar la opción de Campo de San Pedro al Ministerio se celebró «a sabiendas y siendo perfectamente conscientes de que estábamos fuera de plazo». De ahí su estupefacción cuando al día siguiente el pueblo segoviano aparece por sorpresa en la lista de trece aspirantes, sobre todo cuando el 24 de enero había informado en un comunicado que desistía de su intento.
«No creíamos que nos lo fueran a admitir», insiste con ánimo reconciliador ante el rechazo generalizado sembrado en la comarca. Entre excusas y justificaciones, el regidor revela que al final sí presentó la candidatura, que era una de las dudas que el Ministerio se esforzó en disipar al asegurar que el registro de Campo de San Pedro existía.
El alcalde no pudo ocultar la evidencia y reconoció que presentó la solicitud el miércoles, a las doce del mediodía. «No entiendo por qué se nos ha incluido si estábamos fuera de plazo», reitera.
Aún así, y con aspecto incrédulo por lo sucedido, Martín quiere dejar claro que la convocatoria del Pleno urgente del martes estuvo en buena parte empujada por el apoyo vecinal que había reunido. «Tenemos 160 firmas, de las que 101 son de empadronados, y por eso quisimos dejar constancia con el acuerdo de nuestro interés ante Industria, aunque sabíamos que no estábamos en el plazo (que terminaba el 30 de enero)». «Queríamos llegar hasta el final», concluye.
Desaparecer de la lista
Si la Comisión Interministerial que ha de estudiar las candidaturas excluye a Campo de San Pedro por algún defecto en la petición, «no vamos a presentar ninguna alegación», asevera el regidor.
A última hora de la tarde de ayer, la situación dio una vuelta de tuerca más. Un nuevo Pleno convocado ayer por sorpresa y de urgencia acordó anular el acuerdo del martes, lo que ratifica las palabras de Martín cuando apuntaba por la mañana que Campo de San Pedro no optará definitivamente al cementerio nuclear. Esta vez seis votos a favor y uno en contra han dado luz verde a la solicitud que formalizará Campo de San Pedro ante Industria para que retire al municipio de la lista de candidatos a instalar un cementerio de residuos nucleares en su entorno.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 05 de Febrero de 2010

