Todos descendemos de Adán. Es nuestro linaje. Pero algunos añaden a su linaje un acento especial y llenan su estirpe de matices, esos matices que median entre la ge y la jota. El cronista Antonio Linage, tan linajudo, es decir, tan presumido de las herencias recibidas, linejea de ser hijo de Antonio Linage, el otro gran Linage que con su dinámico entusiasmo contagió de esperanzas los días de la Sepúlveda republicana. Pues bien, con el mismo fervor, Antonio Linage ha linajeado de su pueblo, que a su vez ha tenido en él uno de sus hijos más linajudos.
¿Quiénes somos nosotros, los que estamos aquí, sumándonos a este homenaje, sino linageheridos, linageadictos y linageasombrados, por el linaje desmesurado de Antonio Linage? Nunca sabremos cuántos linajes caben dentro de un Linage. Sabemos, eso sí, lo difícil que es abordar al linajista Antonio Linage en quien confluyen y se solapan tantos linajes. ¿Cuando me llama por teléfono Antonio Linage, qué linaje me llama? ¿Cuando me escribe Antonio Linage cuál de sus linajes me escribe? ¿Qué linaje viaja con el Antonio Linage que ha fatigado las espaldas del mundo?
Hay un Antonio Linage que linajea de notario; otro que linajea de profesor; otro que linajea de cronista. Hay un Antonio Linage que sabe latín, otro que viaja en el metro, con los barrenderos insomnes de la madrugada, un Linage historiador, un Linage novelista y un Linage poeta. Hay un Linage que viste con traje y corbata y otro Linage que viste con capa y sombrero. Un Linage abierto y cosmopolita y otro Linage ensimismado y cartujo. Todos los linajes de Linage son madrugadores y magnánimos.
De todos los linajes de Linage me quedo con el más elemental, con ese que todavía conserva al niño cabal, huérfano de padre, el niño de mirada limpia que veo dentro de Antonio Linage, el ajeno a sus vastos saberes, el sencillo, el que no hace sino linajear de su cariño por la tierra y por sus gentes, el Linage próximo que se conduele con el dolor de los otros y el que, como dijera otro poeta de linaje desvalido, advierte en el frío adverso de las madrugadas la voz que anuncia las cosechas.
Fuente de la noticia: Artículo de Opinión de Ignacio Sanz aparecido en El Norte de Castilla, 19 de Octubre de 2008

