Así lo ha anunciado hoy en Segovia la alcaldesa de la villa sepulvedana, Concepción Monte (PP), en el transcurso de un acto en el que se han presentado los nuevos uniformes de los "diablillos", que han sido diseñados por el artista segoviano Manuel Gómez Zía.
La Fiesta del Diablillo se celebra en Sepúlveda desde tiempo inmemorial, la noche de cada 23 de agosto, víspera del día de San Bartolomé, cuando a las diez de la noche un grupo de "diablillos" con indumentaria de color rojo salen de una hoguera, situada a la entrada de la iglesia de San Bartolomé, llegando a la Plaza de España en un recorrido que se realiza totalmente a oscuras.
Durante el trayecto, los "diablillos" reparten escobazos entre la multitud congregada para después regresar hasta la iglesia, donde los diablos vuelven para ser "atados" por el santo.
Monte ha explicado que el origen de este rito puede estar en un episodio narrado en la biografía de San Bartolomé, que cuenta que, en una ocasión, fue mandado llamar por un poderoso rey para que sanara a su hija, endemoniada, a la que ataban con cadenas.
Al verla, el santo pidió que fuera librada de ellas, asegurando que él ya había atado al demonio que dominaba a la princesa, y tras desatar los criados a la joven, quedó curada al instante.
Monte ha señalado que esta fiesta es de "una singularidad única", y se ha mantenido gracias al entusiasmo de los jóvenes de la localidad que han retomado desde hace algunos años esta celebración dotándola de varias actividades complementarias de carácter lúdico.
Además, ha manifestado que su disposición es parecida a la que tiene lugar anualmente en Jerez de los Caballeros (Badajoz), donde se celebra un festejo relativamente similar al de la villa segoviana.
Fuente de la noticia: Agencia EFE

