Su toreo con el capote a la verónica, enfrontilado, atalonado, con las manos muy bajas, absolutamente revolucionario, lo elevan y alaban autores como José María de Cossío («alborozadamente se le recibe como un revolucionario del estilo de torear pues sus virtudes con la muleta son parejas a su estilo con el capote»), Pepe Alameda, que lo cataloga entre «los heterodoxos del toreo» y lo define como «torero intransitivo», o Pepe Ortiz, que recrea literariamente la mágica tarde del 8 de mayo de 1932: «Vestía de plata, lo que acentuaba con luz la verticalidad de su figura casi enfrentada con el toro; pero el secreto de su lance estaba en su manera de esperar al toro y en lo horizontal, cómo traía el toro con la capa abierta ante sí, casi tendida, más en una atmósfera de milagro que sobre la arena». La Serna entra en Vista Alegre para conmemorar su centenario.
Fuente de la noticia: Diario ABC, 19 de Agosto de 2008

