Jorge de Frutos: «Empecé tarde a jugar a fútbol y es todo tan rápido que no lo asimilas»

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«Mi pueblo no llega a los cien habitantes y llevo su nombre con orgullo. Mis padres tienen allí un bar y la gente les dice que me ven por la tele», comenta el extremo del Levante

Navares de Enmedio estalló de júbilo el pasado sábado. No era para menos. Este pueblo segoviano de menos de cien habitantes vio nacer y crecer a Jorge de Frutos, quien se estrenó como goleador en Primera División. El extremo, de 23 años, va ganando protagonismo en el Levante.

–Su gol ante el Getafe fue especial a nivel personal y colectivo.

–Sí. Es un día que no voy a olvidar nunca porque marcar el primer gol en Primera División es increíble. Y también me hace tremendamente feliz contribuir en la victoria del equipo, que es lo importante, y en sacar esos tres puntos que nos hacían tanta falta.

–¿Cuáles fueron las primeras felicitaciones que recibió?

–Las de mi familia, mi mujer, mis padres... Son los primeros que me felicitaron y los primeros con los que hablé. La familia es la que está siempre cerca en los buenos y en los no tan buenos momentos.

–Antonio Iriondo era responsable de formación del Rayo Majadahonda en 2015, cuando realizó una prueba que le permitió acceder al juvenil. ¿Fue clave?

–Cuando hablo con él, le digo que estoy aquí también gracias a él. En Majadahonda estuve mi año de juvenil y luego, cuando subí al primer equipo en Segunda B, estaba Antonio Iriondo de entrenador. El primer año no jugué prácticamente nada, pero me quedé y Antonio me enseñó muchísimas cosas. Yo no tenía ninguna base de haber jugado de pequeño ni nada. Y el segundo año ya jugué prácticamente todo con él de entrenador y conseguimos ese ascenso a Segunda, que fue histórico para Majadahonda.

–Iriondo dice que, durante aquella prueba de acceso al juvenil, su actuación fue deficiente, pero vio algo especial en usted.

–Yo venía de jugar en Cantalejo y Sepúlveda, que son unos pueblos cercanos al mío, y allí entrenábamos los viernes. Pero no hacíamos nada de táctica ni de técnica ni nada. Y cuando llego a Majadahonda a hacer las pruebas, yo tenía lo justo para jugar. Me gustaba mucho el fútbol y llevaba toda la vida jugando, pero yo no tenía toda esa base que la mayoría de chicos de las ciudades grandes sí tienen. Y cuando llegué a Majadahonda, lo notaba bastante.

–¿Pero había competido antes?

–Sí, estábamos federados. Jugábamos en la provincia de Segovia con equipos de pueblos y de Segovia capital, pero no llegábamos a entrenar porque la gente era de pueblos diferentes y no nos podían llevar a todos a entrenar entre semana. Era jugar el fin de semana para pasar el rato. He tenido la suerte de llegar a donde estoy. Al final estoy muy contento de la progresión que he tenido.

–Su pueblo, Navares de Enmedio, está de enhorabuena.

–Es un pueblo muy pequeño, no llega a los cien habitantes. Cuando yo era pequeño jugaba allí con mi hermano y tres chicos más que estábamos. Jugábamos al fútbol como podíamos. He tenido la suerte de poder llegar a Primera División, que para mi es un sueño, y llevar el nombre de mi pueblo y de Segovia. Estoy muy orgulloso.

–¿Qué le dicen en su pueblo?

–Están muy orgullosos de mí. Y yo, orgulloso de ser mi pueblo. No puedo frecuentarlo. Pero como mis padres tiene allí un bar, la gente que va y me conoce les dice a mis padres que me den recuerdos y que me ven por la tele. Son cosas que se te van quedando.

–Tras su paso por Majadahonda, su salto al fútbol profesional ha resultado vertiginoso.

–Ha sido todo muy rápido. Empecé tarde a jugar al fútbol y cuando me llamó el Real Madrid no me lo creía. Jugué un año en el Castilla y luego pude ir al Valladolid a jugar en Primera. Es todo tan rápido que no lo asimilas. Hace cinco o seis años no me podía imaginar que fuera a llegar hasta aquí.

–¿Qué le dicen familia y amigos?

–Me tratan igual. Y yo les trato igual. Cuando puedo ir a mi pueblo, estoy con mis amigos normal. No ha cambiado nada. Yo tampoco quiero que cambie nada. Los que han estado conmigo toda mi vida van a seguir estando conmigo. Y mi familia me trata como a uno más y así quiero que siga siendo.

–¿Está convencido de que ha llegado a Primera para quedarse?

–Yo quiero pensar que sí. Vengo trabajando bien. Sé que es muy complicado estar en Primera División pero yo voy a seguir trabajando y ojalá me quede muchos años en Primera.

–¿Cómo ha caído en el vestuario del Levante?

–Dani Gómez –excompañero en el Castilla– y yo, como ya nos conocíamos, nos hemos apoyado más esos primeros días en que llegamos los dos nuevos. Pero el vestuario me ha acogido muy bien desde el principio. Morales, Clerc, Miramón... Son con los que más conexión tengo pero es un vestuario muy bueno. Hay muy buen grupo de gente. Los resultados se nos estaban atragantando un poco pero ha llegado la victoria contra el Getafe y esperamos que de aquí podamos ir hacia delante.

–¿Cómo han vivido la preocupación de las últimas jornadas y las dudas alrededor de Paco López?

–Esos días no son iguales que cuando ganas. Estás más fastidiado. Pero cuando no te salen bien las cosas, tienes más ganas de entrenar para mejorar y revertir la situación. Somos un gran grupo y pensamos: «Vamos a por ello». Poco a poco, trabajando, se está viendo cómo los fallos los vamos corrigiendo. Y el fallo que teníamos de cara a puerta lo estamos corrigiendo y contra el Getafe se vio que pudimos hacer tres goles.