Viernes, 02 Octubre 2026

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Sobresalto en Sepúlveda

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Un muro de piedra de casi ocho metros de altura se desplomó en la calle San Millán, aplastando seis vehículos que se encontraban aparcados, aunque sin ocasionar daños personales. Las lluvias, posible causa del derrumbe.

Julián Blanco no olvidará nunca el día de Jueves Santo del año 2013. Como tiene por costumbre, se levantó muy temprano, con la intención de, a las siete en punto, coger a su perro y meterlo en el coche —que siempre aparca justo enfrente de su casa, en la calle San Millán de Sepúlveda—, para ir a dar un pequeño paseo por el campo. Casualidades de la vida, ayer se entretuvo, unos minutos, metiendo ropa en una secadora. Posiblemente ese hecho le salvó.

A las 07,10, cuando ya se disponía a salir a la calle, se produjo un estruendo, de tal magnitud que pudo escucharse a más de 300 metros. Él, con miedo, abrió la puerta de su domicilio, y se encontró con un panorama dantesco. Unos 25 metros del muro situado enfrente de su casa, bajo el que habitualmente aparcan numerosos vehículos, se había derrumbado, dejando descarnada la ladera que sujetaba. Las toneladas de piedra caídas invadieron todo el ancho de la calle, alcanzando incluso las fachadas de los números 16, 18 y 20 de San Millán.
Todo el vecindario se despertó, bruscamente, y salió a la calle. “¡No sabíamos si había sido una bomba o un terremoto, pero sí que el ruido fue impresionante!”, decía una vecina. La sorpresa era generalizada. El fragmento de muro desplomado medía longitudinalmente cerca de 25 metros, siendo su altura aproximada de unos ocho metros y su grosor de casi un metro. El derrumbe aplastó seis vehículos. Al principio, se temió que alguna persona hubiera podido quedar sepultada, pero la duda quedó despejada con rapidez.

En breves minutos se presentaron agentes de la Guardia Civil y personal del Ayuntamiento, quienes como primera medida cerraron la calle al tráfico. Y, poco después llegó una máquina con la misión de recuperar los vehículos —todos ellos convertidos en un amasijo de hierro— y, al tiempo, limpiar en la medida de lo posible la calzada.

Una vecina insistió a esta Redacción que “se estaba viendo desde hacía tiempo que el muro se caía”. Otro residente aseguró que la pared “llevaba años con una gran grieta, bien visible”, añadiendo que una reciente eliminación de la enredadera del muro permitió descubrir otras dos hendiduras. El alcalde de Sepúlveda, Francisco Notario, presente en las labores de desescombro de la calle, indicó que el Ayuntamiento requirió en su día a la propiedad del solar donde se ubica la pared que procediese a su arreglo, “pues se veían grietas y había riesgo de derrumbe”. En ese sentido, el regidor sostuvo que la reparación de la tapia corresponde ahora a los dueños de la vivienda, no al Ayuntamiento.

Por su parte, desde la propiedad se subrayó que “lo más importante es que este suceso no haya provocado daños personales”, estimando seguidamente que “en apariencia, la acumulación de agua de lluvia en nuestro solar —situado a una altura superior a la de la calle San Millán— ha provocado que el muro no aguantara”. Los propietarios, que insistieron en que su seguro “cubrirá todos los daños que se hayan ocasionado a los vehículos”, revelaron que pretendían, de forma inminente, acometer la construcción de un contrafuerte en la tapia, pero no en la zona que se ha vencido sino en otra que estimaban resultaba más insegura.

Operarios municipales procedieron ayer a derribar, de forma controlada, otro fragmento del muro, para evitar posibles riesgos. De momento, el tráfico rodado quedará prohibido por la calle San Millán, cuyos vecinos reconocían que tardarán “mucho, mucho tiempo” en recuperarse de un sobresalto que, por fortuna, no se ha cobrado víctimas.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 30 de marzo de 2013