Domingo, 04 Octubre 2026

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Segovia: Bosques y buitres en el Duratón

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Vuelta tras vuelta, entre el naranja de los acantilados y el amarillo de la hojarasca, el elegante vuelo de los buitres subraya la belleza de un recorrido que recorremos casi sin darnos cuenta. Escondida en el fondo del cañón más famoso de Castilla, esta sencilla excursión tiene en el otoño su momento más hermoso del año. Hay que venir a disfrutarlo.

El desfiladero rodea la localidad de Sepúlveda. Foto: Marga Estebaranz.

Con más de 5.000 hectáreas de superficie, el impresionante cañón fluvial creado por el río Duratón y su área de influencia, conforman uno de los espacios naturales más sobresalientes de la península Ibérica. Catalogado Parque Natural, sus singularidades y valores ambientales han hecho que muchos consideren que debiera ascender a la categoría de Parque Nacional.

Situado al norte de la provincia de Segovia, el curso de este río que nace en el puerto de Somosierra, ha labrado un impresionante desfiladero de paredes calizas que se elevan por encima de los 100 metros. Encuentra acomodo en sus rincones una variada comunidad de aves rupícolas que entre otras especies incluyen halcón, alimoche, búho real, halcón peregrino, águilas real y calzada, chova piquirroja, alondra, milano, roquedo, cuervo y buitre leonado.

Es muy destacable la presencia de esta última especie. Según los últimos censos conocidos incluye 684 parejas. Hay que añadir los alrededor de 400 ejemplares inmaduros que residen en el cañón. Tal densidad hace que estas cárcavas y cantiles acogan a la que es la mayor colonia europea del necrófago.

El Duratón ha abierto un profundo tajo en mitad de las parameras segovianas, reconocidas por sus sabinares, enebrales y pinares de repoblación. Aunque el espectáculo está en su interior. El más espectacular ejemplo ibérico de bosque de ribera se asoma a la llanura por el borde de sus cantiles. Interminables galerías de alisos, sauces, chopos y olmos que conforman en la otoñada uno de los espectáculos mayúsculos de la naturaleza ibérica. Vamos a conocerlo.


Situación. Sepúlveda. Segovia.

Cómo llegar. En coche, desde Madrid por A-1, autovía de Burgos, hasta el desvío del kilómetro 100, dirección Cerezo de Abajo. Cruzar el pueblo y continuar por SG-205 a Perorrubio, donde se continúa por SG-V-2344 hasta Sepúlveda.

Distancia. 124 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde la Plaza Mayor de Segovia tomar dirección Oeste la Calle de los Fueros por la que se abandona la población. Continuar por la carretera de Segovia por la que se alcanza una rotonda situada en el fondo de la depresión abierta en el fondo del cañón, a 1,8 kilómetros de la plaza. En la rotonda tomar el corto desvío, primer vial a la derecha, que lleva al aparcamiento del espacio natural protegido, en cuyo final una barrera marca el inicio de la marcha.


De Sepúlveda al puente de Villaseca

Entre los diferentes tramos que pueden recorrerse en el extenso cañón, el que se extiende entre Sepúlveda y el puente de Villaseca es recomendable por su accesibilidad y ausencia de dificultades. Siempre transita por un camino franco por el fondo de los farallones, en compañía del Duratón.

Sus más de diez kilómetros de longitud hacen aconsenjable contar con dos vehículos, evitando de esta manera tener que realizar el recorrido ida y vuelta.


Sepúlveda, con la arboleda del Duratón en segundo plano. Foto: Marga Estebaranz.

Se inicia el camino en el aparcamiento situado en el extremo de esta parte del río más cercana a la población de Sepúlveda. Bajar desde la población al fondo del barranco por la carretera de Segovia. En la rotonda tomar el desvío que lleva al aparcamiento, ya en el fondo de la hoz del Duratón. En su final una barrera marca el inicio de la ruta y, a su derecha, un cartelón que explica las singularidades del lugar que vamos a recorrer.

Un corto tramo lleva al puente de Talcano, el primero de los tres del recorrido. Cruzarlo para continuar por la otra orilla, derecha, en el sentido que llevan las aguas, a mano izquierda, Oeste, según se cruza. A partir no hay más inconvenientes que continuar el sendero, perfectamente marcado, que discurre por el fondo plano del cañón.

Los parajes de gran belleza se suceden durante seis kilómetros. En este punto se alcanza el puente del Villar. Los menos camineros tiene en este sitio un buen lugar para el retorno, resultando de esta manera un recorrido de 12 kilómetros, ida y vuelta por el mismo camino. Puede suponer unas tres horas de tranquila caminata.

Si se decide continuar el recorrido por el fondo del desfiladero, no abandonar el camino durante los siguientes cuatro kilómetros. Con la misma tónica que el tramo anterior, en su final el cañón se ensancha en un paraje donde se localiza la Cueva de los Altares, de gran importancia arqueológica. Algo después se llega al llamado puente de Villaseca, por donde la carretera que lleva a este pueblo cruza el Duratón.

El fondo del desfiladero es en esta parte muy amplio, con abundantes bosques y aparcamientos. El camino continúa aguas abajo, aunque la longitud de la tirada que hemos hecho desde Sepúlveda, unos 10 kilómetros, aconsejan el regreso. Sobre todo si no se ha contado con dos vehículos, dejando uno en cada extremo del recorrido.


Ficha

Tiempo: De 2.00 a 2.30 horas el tramo descrito, solo ida.

Longitud: 10,5 kilómetros, solo ida.

Desnivel: 40 metros. (Aparcamiento entrada espacio protegido, 920 metros; cauce bajo el puente de Villaseca, 880 metros).

Dificultad: Fácil.

Material: Botas de marcha, bastones recomendables.

Recomendaciones: Llevar ropa de abrigo e impermeable. Imprescindible conocer Sepúlveda. Visitar la Casa del Parque, situada en la antigua Iglesia de Santiago, en el casco de Sepúlveda.

Fuente de la noticia: www.metropoli.com