Martes, 29 Septiembre 2026

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Arguiñano recuerda a Tinín y su truco para elegir los corderos

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El cocinero rememora en uno de sus vídeos su estrecha amistad con el mítico asador segoviano y desvela, entre risas, la genial respuesta que le dio sobre cómo seleccionaba el género para su restaurante de Sepúlveda.

Hay figuras que dejan una huella imborrable no solo en el paladar, sino en la memoria y el corazón de quienes los conocen. Uno de ellos fue Martín Antoranz Albarrán conocido como 'Tinín', el carismático hostelero de Sepúlveda fallecido en octubre de 2022, cuyo legado sigue vivo en la villa segoviana a través de sus hijos. Su recuerdo ha vuelto a la primera línea gracias al popular chef Karlos Arguiñano, quien ha compartido con su audiencia una de las anécdotas más divertidas y auténticas de su relación con el asador. Arguiñano, que fraguó una sólida amistad con el hostelero segoviano hace ya más de una década, no escatimó en elogios hacia su figura: "Me maravillaba, el señor", confesaba con evidente nostalgia y cariño.

Una técnica de selección "infalible"

La genialidad de la historia reside en el día en que el cocinero vasco, picado por la curiosidad profesional, quiso indagar en el riguroso método que utilizaba Tinín para conseguir un producto de tan altísima calidad. "¿Tú cómo eliges los corderos? ¿Viene el carnicero, viene el pastor o cómo sueles hacer?", le preguntó Arguiñano. La respuesta del sepulvedano, cargada de la picaresca y el humor propio de las gentes de la zona, desarmó al chef: — "No, no. Yo voy al campo, a donde el pastor, y elijo los corderos por el sonido", le soltó Tinín muy serio. — "¿Por el sonido? ¿Y eso cómo es?", repitió Arguiñano extrañado. — "¡Beee, beee!... ¡Este! ¡Este!", imitó a Tinín entre risas, señalando los balidos que más le convencían. Una salida que reflejaba la personalidad de un hombre que asaba el cordero "con un encanto" único y que convirtió su casa en un templo de peregrinación, especialmente para miles de madrileños que cada fin de semana llenan los asadores de Sepúlveda.

La regla de oro: a Sepúlveda se va a comer cordero

Más allá de las bromas, Arguiñano también recordó la lección gastronómica que Tinín le dio en su primera visita. Al sentarse a la mesa, el cocinero vasco intentó pedir unos riñones para empezar, a lo que el hostelero cortó en seco de manera tajante pero afectuosa: "Karlos, si has venido a comer cordero, come cordero. No empieces con riñones y cosas, que luego le entras al cordero sin apetito". Una máxima que Arguiñano adoptó desde entonces como dogma en el asador: cordero, ensalada básica, un buen postre y un buen vino. Una combinación que define como una auténtica "maravilla de la creación" y que convirtió cada uno de sus viajes a la provincia de Segovia en un "momentazo" inolvidable. "Nos atendían con un cariño...".