Un estudio de dos trabajadoras en CEAAS confirma que el 98% de las personas dependientes de la zona Riaza-Ayllón prefiere seguir viviendo en su hogar.
Cuando en los pueblos del nordeste segoviano se habla de cuidados, no se habla solo de servicios sociales. Se habla de pertenencia, de comunidad, de identidad y de supervivencia rural. Así lo demuestra el estudio sobre la aplicación del modelo de cuidados de larga duración elaborado por la coordinadora del CEAAS de Prádena, Carmina García, y la trabajadora social Susana Revenga, siendo la primera quien ha coordinado la publicación y la segunda la autora principal del estudio.
El informe arroja un dato contundente: el 98 por ciento de las personas dependientes de la comarca quiere ser atendida en su domicilio. Solo el dos por ciento restante prefiere un centro residencial. Una cifra que no solo refleja el arraigo a la tierra, sino también el papel insustituible de los vínculos vecinales en una comarca marcada por la despoblación y la dispersión geográfica. «Ser cuidado y decidir cómo serlo es un derecho y no un privilegio», subraya García.
El estudio destaca una visión activa y comunitaria, y es que ocho de cada diez habitantes conocen personas dependientes en su entorno y las ven con frecuencia, lo que evidencia integración y acompañamiento. Así, los vecinos son quienes acompañan a citas, ayudan con las compras y hasta se organizan grupos de envejecimiento activo en torno a quienes más apoyo necesitan. Como resumió el presidente de la Diputación de Segovia, Miguel Ángel de Vicente, durante la presentación del estudio, «el pueblo cuida a sus dependientes, pero ellos también cuidan la vida del pueblo».
Dicho estudio confirma una realidad persistente, y es que el 77 por ciento de las personas cuidadoras son mujeres, mayoritariamente hijas y con una media de 57 años.
Otro de los datos reveladores es que la mayoría de familias en la zona hablan con antelación sobre cómo desean ser cuidados si llega la dependencia. «Tener la posibilidad de decidir y ser escuchado dignifica el proceso de vida», explica Revenga.
La investigación. Este proyecto nació el año pasado en la zona Sepúlveda-Pedraza y ahora completa el mapa del CEAS de Prádena. Un trabajo de campo puerta a puerta, íntimo y humano.

