Viernes, 14 Agosto 2026

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Linage Revilla: la memoria recobrada

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El Aula de San Quirce acogió este lunes, 3 de noviembre, la presentación del volumen Antonio Linage Revilla. Escritos, editado por la Real Academia de San Quirce.

La obra, compilada por José-Antonio Linage Conde –hijo del homenajeado y académico de mérito–, reúne por primera vez la producción literaria, periodística y memorialística de Antonio Linage Revilla (Sepúlveda, 1905-Madrid, 1939), figura clave del republicanismo segoviano del siglo XX. El acto, presidido por una bandera tricolor en homenaje al protagonista, reunió a académicos, historiadores y público interesado en la memoria histórica de la provincia.

Pablo Zamarrón, director de la Academia, subrayó la vinculación de Linage Conde con San Quirce como académico de mérito. «Su pertenencia engrandece nuestra institución. Ahí están sus aportaciones y su vasta obra escrita y publicada. El libro que hoy presentamos salda un compromiso con su padre, reivindica su memoria y completa una serie de gestos, como la entrega del busto de Linage Revilla, obra de Emiliano Barral, a la Diputación de Segovia y del original de sus memorias a la Real Academia de la Historia. Zamarrón felicitó a Linage Conde por una trabajo «riguroso, hecho con pasión, amor y dignidad».

A continuación, Juan Manuel Moreno, responsable de publicaciones durante la gestación del proyecto, destacó la «humanidad, generosidad, cariño y amistad» de Linage Conde, amén de sus «vastísimos» conocimientos, su inteligencia, erudición natural, capacidad de análisis y sentido del humor. «Ambas facetas –la humana y la intelectual– se reflejan en el libro, especialmente en la introducción que el hijo hace a los escritos del padre, reflejo de una etapa difícil de la historia de España».
Linage Conde pronuncia unas palabras durante la presentación del libro

Diego Conte ofreció una reseña biográfica de Linage Revilla. Nacido en 1905 en Sepúlveda, fue procurador de los tribunales y periodista, como acreditan los numerosos artículos que publicó en revistas y perióicos, como Sexualidad, Heraldo Segoviano, El Adelantado de Segovia… «En 1932 ejerció como redactor jefe de La Voz de Segovia y corresponsal de Ahora, que dirigía Chaves Nogales». Pero la política fue su pasión. Militante primero en el Partido Radical Socialista, luego en Izquierda Republicana, llegó a ser concejal en Sepúlveda y vicepresidente de la Diputación Provincial. «El golpe de julio de 1936 sorprendió a Linage Revilla y a su esposa, Petra Conde, en Madrid, en una boda; de haber estado en Sepúlveda, probablemente habría corrido la misma suerte que el alcalde, Fermín Elías, el teniente de alcalde, Antonio Albarrán, o el maestro, Ángel Prieto». Ya en guerra, sirvió en la Comandancia General de Milicias, con grado de teniente de intendencia. Murió en Madrid, enfermo de tuberculosis, el 5 de marzo de 1939.

Carlos Álvaro calificó la publicación del libro como «acto de justicia histórica y gesto de cariño filial que trasciende el tiempo», y dedicó unas palabras a Linage Conde: «Querido Antonio, en tu vida dilatada encontramos la promesa de un futuro construido sobre la memoria sólida del pasado. Como historiador has estudiado el monacato, como poeta has cantado a tu tierra y tu infancia, como cronista has preservado y defendido Sepúlveda, y como hijo has honrado a tu padre con emoción y verdad. Gracias por tu sabiduría, tu generosidad y tu ejemplo. Este libro rescata al linaje Revilla, pero también te celebra a ti, hombre luminoso que transforma heridas en conocimiento y dolor en poesía».
De izquierda a derecha, Miguel Fraile, Santiago Vega, Carlos Álvaro, Pablo Zamarón, José-Antonio Linage (sentado), Diego Conte, Juan Manuel Moreno y Juan Luis García Hourcade

Santiago Vega, vinculado a Linage por amistad y memoria, trazó un repaso histórico por la España y la Segovia que Linage Revilla conoció. De manera didáctica y rigurosa, el académico se refirió al caciquismo imperante durante la etapa de la Restauración, especialmente en el medio rural, muñidor de un bipartidismo fraudulento que impedía la evolucion del sistema hacia una verdadera democracia, así como a la explosión de júbilo que el advenimiento de la República generó en las clases populares. «Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y especialmente durante el periodo republicano, la voz de Linage Revilla es omnipresente en la prensa, en los mítines políticos, en el teatro, en una provincia eminentemente agraria, con poca industria, gran influencia de los terratenientes y un obrerismo limitado», dijo. El historiador mencionó la faceta cultural de Linage Revilla en un contexto de efervescencia en el que se desarrollaron las Misiones Pedagógicas, las bibliotecas circulantes, las exposiciones en la Diputación y la labor de la Universidad Popular Segoviana. «El golpe de Estado de 1936 contra la legalidad democrática liquidó todo aquello» porque la represión de los vencedores fue implacable y afectó de lleno a la familia de Linage Revilla, «a quien acusaron de toda clase de delitos». Vega también tuvo palabras cariñosas para Linage Conde. «Es muy hermoso poder estar hoy aquí».

Linage: «La ausencia de mi padre ha sido el motor más determinante de mi vida»

Linage Conde cerró el acto con reflexiones personales sobre su orfandad y el legado paterno. «Siempre es proclive a deslizamientos peligrosos o al abuso del auditorio que un hijo hable de su padre, y más teniendo en cuenta que cada página paterna tiene la materna en el reverso. La ausencia de mi padre ha sido el motor más determinante de mi vida, en lo positivo y lo negativo, y lo sigue siendo», confesó. Nacido en Sepúlveda en 1931, José-Antonio Linage Conde no pudo dejar de referirse a su tierra. «Mi padre conoció una Sepúlveda que bullía. En Sepúlveda estaban los hermanos Barral, escultores; Francisco de Cossío, escritor; el torero Victoriano de la Serna… Pero la paz no fue posible». Y concluyó: «Uno de los hombres de Estado de aquellos tiempos dijo que llegaría un momento en que todo el territorio nacional sería atravesado por un clamor de paz, de piedad y de perdón. Yo estoy muy lejos de esas alturas, pero aquí, en mi humilde puesto, en mi puesto de sucesor, de heredero de Antonio Linage Revilla, quiero pedir perdón en su nombre si en algún momento hubo algún apasionamiento (que sí lo hubo) o algún exceso».

Todo terminó con una sorpresa: la actuación musical del guitarrista cuellarano Miguel Fraile, que interpretó piezas de Agapito Marazuela –guajiras, granaínas y la Jota castellana– en honor de padre e hijo. Fue un emocionante epílogo a una velada que llenó el Aula de cariño, afecto y admiración.