Artículo de Estrella Martín publicado en el libreto de Fiestas 2025.
De las sopas de ajo a los huevos fritos
A primera hora de la mañana, la Barbacana es el escenario de paso, de idas y venidas mezcladas con alegres dianas, de personal del ayuntamiento en sus puestos, de caras recién levantadas y otras que luchan por mantenerse en pie. Todas se hermanan, con charla y humor, delante de un plato humeante con sabor a comino. La Peña Centrolocus sigue su costumbre generosa de regalar sopas de ajo antes de los encierros en la Peña de los Fueros, que son los que iniciaron esta tradición hace muchos años. Parece que no les importa el madrugón ni el sacrificio, y que son conscientes de que ofrecen el alimento más reconstituyente a esa hora de la mañana, el que más apetece y el que mejor sienta. Son testigos, junto con Víctor, en esa curva tan emblemática, de esa mezcla de dulzaineros echando la última, de corredores sujetando los nervios a punto de soltarse, de rezagados buscando, a la carrera, un sitio seguro…ante el estallido del primer cohete.
Si algo no han perdido las fiestas de Sepúlveda es su desinteresada acogida. Las Peñas, en medio del bullicio y el desorden, ofrecen enormes detalles de generosa bienvenida. Todas, sin excepción, ofrecen su limonada personalizada, aperitivos o cantares compartidos en el frescor de su local, abierto para todos. Son el relevo, la mejor versión de lo que vieron hacer a las generaciones anteriores.
Después del recorrido de peñas, la calle Barbacana está llena de brazos entrelazados, de música, de senderos de vasos de plástico, de pasos incesantes sin destino…Parada en La incansable peña de Las Cadenas, siempre con los grifos de cerveza abiertos para cualquiera que entre en su local. Es el centro neurálgico del ambiente festivo, sede de Los Encierros Infantiles y fábrica de ideas: allí lo mismo compras una camiseta, que ves carteles que hacen historia o te das cuenta que hay distintas vestimentas en un almuerzo multitudinario.
Después de este aperitivo sin medida, todavía tienes tiempo para subir la cuesta hasta Trascastillo. Muchos han tenido la idea de almorzar huevos fritos con chorizo y esperan, no por mucho tiempo. Los Pirañas son realmente veloces y profesionales. En un santiamén, reparten 300 o 400 platos llenos de comida. Quizá pensaron que era una buena forma de empapar la limonada y de mostrar que, esta fiesta tan suya, es una buen motivo para compartir con los demás y disfrutar dando, sin importar el calor de las parrillas, la hora o la rapidez con la que tienen que moverse.
Ellos solo son una pequeña muestra de lo que hacen las 39 peñas que están en la comisión y que mantienen las fiestas. Ellas son las que dan colorido, alegría y desparpajo, subvencionando muchas actividades y participando en el buen funcionamiento de unas fiestas que, sin ellas, serían otras muy diferentes.
Gracias a todas ellas y a saborearlas como sabéis.
Estrella Martín Francisco

