Cada mes de agosto, el cielo de Sepúlveda se convierte en un espectáculo natural que atrae tanto a amantes de la astronomía como a curiosos que buscan una experiencia única: la lluvia de estrellas de las Perseidas, también conocidas como Lágrimas de San Lorenzo.
La ubicación privilegiada de Sepúlveda, a una altitud considerable y con escasa contaminación lumínica, la ha convertido en uno de los destinos más recomendados para practicar astroturismo en España. Durante el verano, sus cielos despejados ofrecen un marco incomparable para la observación astronómica.
Este fenómeno, que alcanza su máximo esplendor entre el 11 y el 13 de agosto, es provocado por los restos del cometa Swift-Tuttle, cuyo paso cerca del Sol dejó un rastro de diminutas partículas que, al entrar en la atmósfera terrestre a unos 210.000 kilómetros por hora, se desintegran generando los destellos que conocemos como estrellas fugaces. Su nombre se debe a la constelación de Perseo, desde donde parecen originarse los meteoros.
Este año, la noche del martes 12 de agosto promete una ventana de observación óptima entre las 22:00 y las 23:20 horas, justo antes de que la luna comience a iluminar el cielo. En los días siguientes, el margen se ampliará hasta superar las dos horas y media de oscuridad plena, especialmente favorables para captar los meteoros más brillantes.
Los expertos recomiendan alejarse de las farolas y núcleos urbanos para obtener la mejor experiencia visual. En este sentido, Sepúlveda ofrece varios enclaves elevados y de fácil acceso donde la oscuridad y el silencio permiten disfrutar de un cielo repleto de luces fugaces.
Con su mezcla de patrimonio histórico y paisajes naturales, la localidad no solo se convierte en un mirador privilegiado hacia el firmamento, sino también en un destino que combina ciencia, turismo y emoción.

