La identidad ganada con el legado judío de Segovia

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Las actividades programadas por Turismo de Segovia con motivo de la celebración de la XX Jornada Europea de Cultura Judía en la ciudad han obtenido una amplia respuesta tanto de segovianos como de visitantes

“Aferrarme a la memoria de esa patria lejana e imposible, la que todo hombre pierde al hacerse adulto, para volver a encontrar mi propia identidad y, tal vez, mi propio sentido”. Las palabras de Yuda, el médico judío que protagoniza la novela del escritor José Antonio Abella, reflejan esos sentimientos tan comunes en la vida de muchas personas cuyas referencias recurrentes son lugares de la infancia, personales o colectivos, en los que encuentran su razón de ser y el eco de la felicidad y seguridad añoradas que, en palabras de Yuda/Abella, pertenecen a ese lugar de la memoria “donde las pequeñas cosas tenía su lugar preciso, donde la seguridad no era un concepto de libre cambio porque siempre se encontraba el referente de una voz conocida, de unos brazos protectores, de unas pupilas más allá de la justicia y la ternura…”. Segovia, al igual que Yuda, es una ciudad con mucho pasado, terrible e incomprensible en muchos momentos, y hay segovianos que escarban en su pasado para ganar una identidad en la que el legado judío tiene sin duda un protagonismo principal, no menos relevante e incluso más veraz que algunas tradiciones cristianas locales.

La celebración hoy domingo, 1 de septiembre, de la Jornada Europea de Cultura Judía, que cumple veinte ediciones y en España se articula a través de la red Caminos de Sefarad, de la que forma parte Segovia, ha dado lugar a un programa de actividades organizadas por la empresa municipal Turismo de Segovia y que, a falta de sumar todos los participantes en visitas guiadas y teatralizadas, así como el aforo de los eventos y asistentes a las jornadas de puertas abiertas, puede considerarse que la respuesta ha sido un éxito.

La concejala de Turismo, Claudia de Santos, ha comentado que “todo ha estado completo” y, como ejemplo del interés suscitado por todo lo relacionado con la cultura judía en la ciudad, señalaba que el patio de la Casa de Abraham Seneor o de Andrés Laguna se llenó el sábado por la tarde para la presentación del libro ‘Los últimos días de Adonay en la ciudad menguante’, de Mariano Fuente Blanco que cuenta la historia de Fernán Pérez, segoviano judío converso.

El programa comenzó el viernes con una visita guiada de nombre muy poético ‘Senda de los Suspiros’, una ruta por el pie de la Muralla para evocar el relato que el cronista de Segovia en el Siglo XVII, Diego de Colmenares, hace de la expulsión de los judíos de la ciudad en su obra ‘Historia de la Insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla’ y concluía esta tarde, también en el patio de Andrés Laguna, con un concierto de Klezmática, formación compuesta por músicos de Polonia y España cuyo repertorio se inspira en la música popular de las regiones más orientales de Europa que dieron lugar a un estilo propio, el Klezner, que incorpora elementos musicales de las culturas locales y de la música tradicional hebrea.

Pepa, una madrileña con casa en La Granja, comentaba en la que fuera Sinagoga de los Ibáñez (los restos que se conservan en el antiguo Colegio Jesuitinas), que una amiga le había avisado de la celebración de esta Jornada y, acompañada por una segoviana, Carmen, no se ha perdido ni una de las visitas y ha asistido a otros actos como la presentación del libro de Fuente. “La familia de mi marido es de Sepúlveda, que también tiene un importante pasado judío y eso ha hecho que me interese esta cultura. Además, en un viaje a Turquía conocí a sefardíes que aseguraban que su abuela todavía conservaba las llaves de su casa en España y me impresionó mucho”.

 

Ambas estaban encantadas con la experiencia, con todas las visitas y especialmente la teatralizada ‘Yuda, la patria de la infancia’, basada en la novela de Abella, que califican de “impactante” y explicaban “que te hace ponerte en el lugar de los judíos que tuvieron que marcharse tras la expulsión decretada por los Reyes Católicos”.

Por otra parte, destacan el papel de la mujer judía, como transmisora de las tradiciones a las nuevas generaciones y, en el caso de Carmen, reconocía que “a pesar de vivir en Segovia y conocer la Judería, hoy he pasado por rincones donde nunca antes había estado”.

Con las guías de Turismo de Segovia han tenido oportunidad de visitar, por ejemplo, los vestigios de las cinco sinagogas de la ciudad: la Sinagoga Mayor, hoy iglesia del Corpus Christi; la Sinagoga Vieja, que se encontraba en la Almuzara, hoy plaza de San Andrés; la Sinagoga de Burgos, en la calle Escuderos; la Nueva Sinagoga Mayor o Sinagoga de los Ibáñez y la Sinagoga del Campo, que se encontraba muy cerca de esta última, en el comienzo de la calle Martínez Campos junto a la Puerta de San Andrés.

La jornada de puertas abiertas incluía hoy domingo el Centro Didáctico de la Judería (Casa de Abraham Seneor o de Andrés Laguna), la Sinagoga de los Ibáñez –una oportunidad única porque el edificio es propiedad de las Hijas de Jesús y el colegio cerró hace ocho años– y la Puerta de San Andrés, una de las entradas a la antigua judería o aljama segoviana, hoy en día un espacio dedicado a la Muralla. Junto a esta última un grupo de andaluces debatía sobre si continuar hasta el Alcázar siguiendo el paseo junto al adarve o callejear por la Judería, donde se apreciaba más animación que otros domingos a eso de las 13 horas y donde estaba con su familia el mexicano Jesús Rodríguez, quien se confiesa maravillado sobre todo con el Acueducto pero indica que antes de visitar Segovia se documentó en internet y encontró varias referencias a su judería “como punto de interés”.

De Australia procedía un matrimonio de jubilados, ella profesora de Historia, sorprendido gratamente por el pasado de la ciudad y lo mucho que conserva de su esplendor de otros siglos.

Segovia ganó la partida a Madrid a la hora de elegir destino para una escapada entre una familia de Santurce (Bilbao). Marta y Ramón y sus hijas Ane y Paula vieron en televisión las actividades organizadas con motivo de esta Jornada y, aunque los padres ya la conocían, pensaron que podía ser una forma diferente de descubrirla. Después de la visita teatralizada de Yuda decían que habían acertado: “ha sido una pasada”.

El profeta Amós dice “¿Será tocado el shofar –cuerno ceremonial– en una ciudad sin que la gente se estremezca?” Estamos en el último mes del calendario judío, Elul, el de la piedad y el perdón, y hasta la fiesta de Yom Kipur se toca diariamente (excepto los sábados) para despertar los corazones a la introspección y al arrepentimiento. El shofar ha sonado esta semana en el patio de la Casa de Abraham Seneor mientras los niños y niñas que iban a asistir a un taller de esgrafiado abrían mucho los ojos, posiblemente como Yuda, o los niños que vivían en la judería hace más de 500 años, hicieron la primera vez que escucharon su sonido.

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