«A las mujeres en riesgo de sufrir violencia de género las llamamos dos o tres veces por semana»

Carmina García, responsable del centro de acción social del nordeste redobla esfuerzos para atender situaciones que el confinamiento ha agravado.

Trabajadora social, lleva catorce años en el Área de Asuntos Sociales de la Diputación de Segovia y coordina el Centro Agrupado de Acción Social (CEAAS) de Prádena, que da servicio a la comarca nordeste. Como todos sus compañeros, Carmina García Martín (Sepúlveda, 1972) redobla esfuerzos estos días para que la atención social en la zona no se resienta. Hay muchas personas vulnerables entre los 13.790 habitantes que pueblan el territorio, que abarca desde Torrecaballeros hasta las fronteras con Soria y Burgos. El CEEAS trata de llegar al último rincón. El objetivo es que nadie quede desprotegido.

«Los datos de usuarios que constan en la base de los participantes en las aulas sociales y de manualidades son aproximadamente 700 y los beneficiarios de los servicios de ayuda a domicilio y teleasistencia domiciliaria, 360. También estamos poniéndonos en contacto con todas las personas que acudían al centro de día, con los usuarios de prestaciones vinculadas a ayuda a domicilio y con quienes reciben la prestación económica de cuidados en el entorno familiar. Hay muchas personas en situación de vulnerabilidad que necesitan ayuda», expone.

La Diputación ha reorganizado sus CEAAS provinciales para garantizar una mayor cobertura y reforzar la atención, fundamentalmente en dos campos: el acompañamiento y apoyo emocional a personas vulnerables, y la activación de recursos para afrontar una situación de confinamiento tan compleja. «Se han establecido unos protocolos de actuación urgentes para la adquisición y entrega de productos de primera necesidad (medicamentos, alimentos y artículos de higiene), la prestación de los servicios de ayuda a domicilio y teleasistencia, y la atención a personas en situación de dependencia que ahora han perdido a sus cuidadores, a niños en riesgo de desprotección y a mujeres susceptibles de sufrir violencia de género. Las necesidades que cubrir son numerosas», añade Carmina.

El confinamiento en una comarca con una población tan dispersa complica todo: «Se han resentido muchas cosas. La furgoneta de la fruta, por ejemplo, ya no pasa por los pueblos con la misma frecuencia que antes y los hijos de personas mayores que viven en Madrid no han vuelto al pueblo. Esas personas necesitan un apoyo especial para comprar alimentos o medicamentos. Nuestras auxiliares adquieren los fármacos en Cantalejo, o donde mejor les venga, para llevarlos al pueblo donde se requieran. Se trata de llegar a todos los ciudadanos. Lo que ha hecho la Diputación es articular una red social de apoyo a los más vulnerables en la que, además, están los ayuntamientos, el tercer sector y los agentes sociales. Estamos a un golpe de teléfono, para lo que necesiten».

Rutinas rotas

Aun así se dan situaciones extremadamente delicadas. Hay personas con enfermedades mentales cuya estabilidad requiere de unas rutinas que el confinamiento ha roto. Un simple paseo, por ejemplo. También hay quienes no han podido despedir como merecen a sus seres queridos y necesitan una atención psicológica, o mujeres que sufren violencia de género y ahora están más expuestas. «Los casos de salud mental, si ya de por sí son complicados, ahora más. Para estas personas, la movilidad es fundamental. La psicóloga de familia está asistiendo estos casos. Lo que hemos hecho ha sido simplificar al máximo los trámites administrativos para que los problemas se resuelvan con celeridad», explica Carmina.

También los alcaldes de los pueblos desempeñan una labor crucial. «Conocen de primera mano casos que es preciso abordar. Si, por ejemplo, detectan que una persona ha perdido a su cuidador habitual, porque no se puede desplazar o porque ha caído enfermo, nos llaman y nosotros nos ponemos en contacto con el usuario para lo que pueda necesitar. A las mujeres en riesgo de sufrir violencia de género las llamamos dos o tres veces por semana, dependiendo del riesgo, y en caso de sospecha también. Estamos en coordinación directa con la Guardia Civil para poder articular los recursos que se requieran en cada momento», señala la responsable del CEAAS de Prádena.

«El agradecimiento que recibes por el apoyo que prestas es inmenso y motivo de orgullo»

El día apenas deja respiro a los trabajadores sociales de la Diputación de Segovia y las emociones están a flor de piel. Ante todo, son personas. «En el plano personal..., es una mezcla de emociones –confiesa Carmina–, pero ante todo me siento muy orgullosa porque creo que estamos llegando a todo aquel que nos necesita. Y cuando esto pasa, el agradecimiento que recibes es inmenso [se emociona]. Están agradecidos porque estamos ahí, y eso es un orgullo para quienes desempeñamos esta tarea».

«El otro día –continúa la trabajadora social– llamó una señora, que había fallecido su hermana y no había podido verla ni ir a su entierro; no había podido estar en uno de esos momentos en la vida en los que hay que estar. Le dije que no se preocupara, que la llamaremos todos los días si hace falta. Es un momento para estar ahí». A Carmina, además, la mueve el compromiso con la tierra que la vio nacer: «Es que soy muy de aquí, muy del territorio. Lo llevo metido en la sangre. Adoro esta tierra y a su gente. Y con ellos estamos en estos momentos tan duros».